MASAJE TÁNTRICO SESIÓN INDIVIDUAL

Con el Masaje Tántrico despertaremos la energía Kundalini que permanece dormida en muladhara, en el chakra raíz, en tu perineo.
 
La energía Kundalini también es conocida como la energía sexual ya que se aloja en nuestro centro sexual y algunas de sus manifestaciones pueden ser a través del orgasmo, del placer.
 
La energía Kundalini es también la energía vital porque cuando logramos despertarla, nos sentimos con mayor vitalidad, con más ganas de disfrutar de la vida.
 
La energía Kundalini además es la energía creativa puesto que al activarla nuestra creatividad florece, nos ilusionamos, imaginamos futuros proyectos vitales y comenzamos a crearlos.
 
El Masaje Tántrico nos ayuda a recuperar nuestra líbido, a sentirnos más vitales y a crear.

¿PARA QUÉ TE SERVIRÁ EL MASAJE TÁNTRICO?

  • Activarás tu energía Kundalini
  • Armonizarás tus chakras
  • Purificarás tus canales energéticos
  • Sentirás más seguridad en ti misma/o, más confianza y autoestima
  • Disfrutarás de una sexualidad más plena con mayor apertura y libertad
  • Aumentará tu capacidad de intimar, de mostrarte con más cercanía
  • Cambiarán tus relaciones, tu comunicación será más suave y amable
  • Desbloquearás tu falta de deseo o apatía sexual
  • Recuperarás tu capacidad de orgasmar
  • Fluirás con tu creatividad

SESIÓN INDIVIDUAL

Es necesaria una sesión previa de una hora de duración para descubrir cuál será el objetivo del Masaje Tántrico, donde podrás exponerme tu caso particular y donde veremos la idoneidad de esta técnica en tu momento vital actual.

En esta sesión te informaré de cómo será el Masaje Tántrico, la utilidad que tendrá para ti, las partes que contiene, los requisitos básicos para recibirlo, las cosas que tienes que traer, cómo debes prepararte antes del encuentro y los efectos que puedes vivenciar durante y después del masaje energético. 

Esta sesión podrá ser presencial o por videoconferencia.

MASAJE TÁNTRICO

Tendrá una duración de 3 horas. Todos los detalles se explicarán en la sesión previa.

CONFERENCIAS GRATUITAS

CONFERENCIA TANTRA PARA MUJERES - PARTE 1

CONFERENCIA TANTRA PARA MUJERES - PARTE 2

PRÓXIMOS TALLERES

MASAJE TÁNTRICO

Con el Masaje Tántrico despertaremos la energía Kundalini que permanece dormida en muladhara, en el chakra raíz.
 
La energía Kundalini también es conocida como la energía sexual ya que se aloja en nuestro centro sexual y algunas de sus manifestaciones pueden ser a través del orgasmo, del placer.
 
La energía Kundalini es también la energía vital porque cuando logramos despertarla, nos sentimos con mayor vitalidad, con más ganas de disfrutar de la vida.
 
La energía Kundalini además es la energía creativa puesto que al activarla nuestra creatividad florece, nos ilusionamos, imaginamos futuros proyectos vitales y comenzamos a crearlos.
 
El Masaje Tántrico nos ayuda a recuperar nuestra líbido, a sentirnos más vitales y a crear.

¿PARA QUÉ TE SERVIRÁ EL MASAJE TÁNTRICO?

  • Activarás tu energía Kundalini
  • Armonizarás tus chakras
  • Purificarás tus canales energéticos
  • Sentirás más seguridad en ti misma/o, más confianza y autoestima
  • Disfrutarás de una sexualidad más plena con mayor apertura y libertad
  • Aumentará tu capacidad de intimar, de mostrarte con más cercanía
  • Cambiarán tus relaciones, tu comunicación será más suave y amable
  • Desbloquearás tu falta de deseo o apatía sexual
  • Recuperarás tu capacidad de orgasmar
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FORMACIÓN EN MASAJE TÁNTRICO

Si quieres formarte en esta especialidad de masaje consciente, te ofrecemos tres módulos de fin de semana eminentemente prácticos. Puedes asistir con tu pareja, con un amigo, una amiga o de forma individual.

  • MÓDULO 1 – INICIACIÓN

En este módulo practicaremos el arte del masaje tántrico en el cuerpo completo, excepto genitalidad.

No es necesaria la desnudez completa pudiendo utilizar un bañador o un pareo.

No es necesario tener experiencia ni en Masaje ni en Tantra.

Se entregará material teórico con todos los pasos, además de la música recomendada que indicará los tiempos aproximados del masaje tántrico para seguir practicando después del taller.

  • MÓDULO 2 – INTERMEDIO

En este módulo practicaremos el arte del masaje tántrico en el cuerpo completo, incluyendo masaje de Lingam y de Yoni. 

No es necesaria la desnudez completa pudiendo utilizar un pareo.

Es imprescindible haber asistido al módulo 1.

Se entregará material didáctico con todos los pasos, además de la música recomendada que indicará los tiempos aproximados del masaje tántrico, para seguir practicando después del taller.

  • MÓDULO 3 – AVANZADO

En este módulo practicaremos el arte del masaje tántrico en el cuerpo completo, incluyendo masaje de Lingam y de Yoni y masaje de punto sagrado.

No es necesaria la desnudez completa pudiendo utilizar un pareo.

Es imprescindible haber asistido al módulo 1 y 2.

Se entregará material didáctico con todos los pasos, además de la música recomendada que indicará los tiempos aproximados del masaje tántrico, para seguir practicando después del taller.

CONFERENCIAS GRATUITAS

CONFERENCIA TANTRA PARA MUJERES - PARTE 1

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PRÓXIMOS TALLERES

SEXO POR AMOR

Te has parado a pensar alguna vez, si cuando haces el amor, en realidad estás cambiando SEXO POR AMOR.

Quizás te haya sorprendido la pregunta pero, muchas personas, más de las que imaginas, han cambiado en alguna ocasión sexo por amor.

E incluso, me atrevería a retarte a comprobar que tú también lo has hecho en alguna ocasión. ¿Te atreves?

Las señales más claras para saber si tienes tendencia a dar sexo para recibir amor y cómo dejar de hacerlo, para tener una Relación Consciente.

La primera posibilidad es que estés o hayas estado en una relación infeliz, en la que sin embargo, el sexo es o era espectacular.

La segunda posibilidad es que al principio el sexo era fantástico y por algún motivo ahora no sientes ningún deseo por tu pareja.

En ambos casos estabas o estás cambiando sexo por amor.

Descubre cuáles son Los 5 Secretos de las Relaciones Conscientes

Reserva tu plaza en el taller online Gratis y transforma tu vida.

Si al ver este vídeo sientes inspiración, no dudes en compartir la frase o aquello que te llame la atención. 

¡Y etiquétame para que me llegue! #tantraaliciaamezcua.

Me encontrarás en Instagram y en Facebook @tantraaliciaamezcua

¿Estás en una relación infeliz con buen sexo o no sientes deseo por tu pareja?

Si estás en una relación infeliz en la que el sexo es estupendo, te diré que estás mirando al futuro, es decir, das sexo para que te amen en el futuro como tú necesitas.

Sin embargo, si estás en una relación en la que no sientes deseo por tu pareja, entonces estás mirando al pasado, es decir, has dejado de dar sexo porque no te han amado en el pasado como tú necesitabas.

Si estás en una relación infeliz con buen sexo

Aunque parezca mentira, una relación sexual satisfactoria puede darse en una pareja infeliz.

Es importante recordar que el orgasmo constituye una descarga de tensiones, tanto físicas como emocionales.

Mientras que hay personas que evitan el contacto sexual con su pareja cuando hay conflictos y tensiones en la relación,

hay otras personas a las que en circunstancias similares, el sexo les resulta una manera estupenda de liberar gran parte de esa tensión.

Aunque esta liberación solo sea pasajera.

Cuando estás en una relación infeliz o tienes una pareja que no es adecuada para ti, el encuentro sexual puede ser el único aspecto gratificante de la relación,

y la única manera efectiva de relacionarte con el otro o con la otra.

De hecho, el grado de descarga sexual que experimentas guarda una relación directa con el grado de malestar que sientes con tu pareja.

Muchas parejas, tengan una relación sana o no, experimentan un contacto sexual particularmente bueno después de una pelea.

Por tanto, después de un conflicto hay dos elementos que aportan al sexo la intensidad y el éxtasis especiales que sientes.

  1. Uno es la DESCARGA DE TENSIÓN.

Con frecuencia, más de lo que imaginas,  utilizas el sexo para aliviar la tensión y presión de tus emociones.

A veces el deseo de sexo no tiene nada que ver con el sexo en sí mismo, sino que es el resultado de un alto nivel de emoción.

El orgasmo, con su torrente de excitación en forma de placer, te permite liberar la carga emocional o tensión.

El sexo es una fuente de emociones y también puede utilizarse para liberar emociones a nivel superficial.

Es decir, el sexo genera y libera emociones.

Así, durante el sexo se desarrollan dos procesos:

  • Por un lado, debido al alto grado de excitación, se deposita tensión en el organismo, lo que puede provocar un aumento del nivel de emocionalidad. Es cuando el sexo genera emociones.
  • Por otro lado, durante el orgasmo liberamos las tensiones que hemos acumulado y almacenado durante el día. Es cuando el sexo libera emociones.

Por supuesto, no generamos ni  liberamos estas emociones de forma intencionada, sino que son consecuencia del tipo de sexo tenso y estimulante que practicamos en nuestra sociedad.

Tanto si eres mujer como si eres hombre tiendes a liberar tensiones de emoción durante el orgasmo.

Los hombres lo hacen en mayor medida, ya que eyaculan con más facilidad y más frecuencia, mientras que las mujeres a menudo tienen dificultades para alcanzar el orgasmo, lo que les imposibilita liberarse de sus tensiones.

 

  1. Otro de los elementos que hacen que el sexo después de una pelea sea algo especial, es el GRAN ESFUERZO que pones para que el sexo funcione.

Sin darte cuenta tratas de conseguir restablecer el vínculo de la pareja, que se ha visto amenazado por la pelea.

El hecho de que la pareja disfrute una experiencia sexual especialmente placentera y satisfactoria, da la sensación de que la relación está bien.

Y entonces puedes llegar a pensar:

“Mira qué unidos estamos,

qué cariñosos podemos ser,

qué bien podemos hacernos sentir,

realmente debemos estar juntos”.

Y cosas por el estilo que te hagan reafirmarte del por qué continuas en esta relación infeliz.

Como ya sabes, cuando el sexo es muy gratificante en el aspecto físico, tiene el poder de crear lazos profundos entre dos personas.

Y a la inversa también es verdad.

Es decir, cuando nos relacionamos con una pareja que no es un desafío tan grande, es posible que al sexo le falte fuego y pasión.

Esto se debe a que no estás en un estado constante de excitación por tu pareja y a que no necesitas el sexo para demostrar nada.

Por eso, una relación más fácil y tranquila te puede resultar algo insulsa.

Sobre todo si la comparas con relaciones tempestuosas anteriores.

Esta comparación te lleva inconscientemente a la conclusión de que la tensión, la lucha, el dolor y el drama realmente equivalen al “verdadero amor”.

Si tu deseo sexual ha desaparecido

Esto no quiere decir que no ames a tu pareja o que no desees tener pareja, sino más bien que sientes que tu pareja no te ama como tú necesitas o que piensas que no hay nadie para ti.

Con cada beso y con cada caricia, trataste de comunicarle a tu pareja lo especial que es y cuánta admiración y adoración sientes por ella.

Dentro de ti, tenías la certeza de que, una vez que descubra tu amor, se transformaría en su verdadero yo y despertaría a todo lo que quieres y necesitas que sea.

El sexo al principio fue bueno porque pusiste mucha energía para hacerlo funcionar, para hacerlo maravilloso.

Y con cualquier reacción positiva que lograbas, te alentaba a esforzarte más y más.

Sin embargo, llegó un momento en el que te diste cuenta de que tu pareja no te daba lo que tú necesitabas y entonces te cerraste.

Cada encuentro sexual llevaba toda tu energía para cambiar a la otra persona y cuando viste que no lo conseguías, que las cosas no eran como tú habías imaginado, tiraste la toalla.

Para no sufrir, simplemente te cerraste.

Dejaste de desear a la otra persona para no sufrir por lo que NO te podía dar.

Si no te vinculas, no sufres.

Sin embargo, no eres consciente de que cuando le niegas el sexo al otro, en realidad, te lo estás negando a ti.

No estoy diciendo que castigues a tu pareja sin sexo conscientemente, todo lo contrario.

Es algo que sucede de forma inconsciente.

Es tu forma de protegerte frente al dolor de no ser amado o amada como tú necesitas.

En ambos casos cambias sexo por amor

Como puedes ver estas dos posibilidades a la hora de cambiar sexo por amor son dos caras de la misma moneda y de hecho a veces, van una detrás de la otra.

Al principio la relación es apasionada y llena de conflicto y después se pasa a una relación tranquila pero sin pasión.

Es decir, has pasado de un extremo al otro completamente.

Por eso es importante que te preguntes las siguientes cuestiones para ver si tienes tendencia a dar sexo para recibir amor.

Piensa sobre todo no en el momento en el que estás ahora, sino más bien cuando inicias una relación:

  • ¿A menudo, le das más importancia a cuánto te ama o te necesita tu pareja, más que a cuánto la amas tú?
  • Cuando tienes relaciones sexuales con tu pareja, ¿buscas cómo hacer para que te ame o te necesite más?
  • ¿Te consideras una persona promiscua?
  • ¿El sexo es una de las herramientas que usas para manipular o cambiar a tu pareja?
  • ¿Te parecen excitantes las luchas de poder en la pareja?
  • ¿Te comportas de manera seductora para conseguir lo que quieres y te sientes estupendamente cuando da resultado y muy mal cuando no es así?
  • ¿Cuándo no consigues que tu pareja haga lo que tú quieres, hace que te esfuerces aún más?
  • ¿Confundes angustia, miedo y dolor con amor y excitación sexual?
  • ¿A la sensación de tener un nudo en el estómago la llamas amor?
  • ¿Te excitas a partir de la excitación de tu pareja?
  • Si no tienes el desafío de una relación no gratificante, ¿te inquietas?
  • ¿No te atraen sexualmente las personas con las que no luchas porque te parecen personas aburridas?
  • ¿Buscas parejas con menor experiencia sexual que tú para tener el control?
  • ¿Anhelas la intimidad física pero temes sentir tu necesidad de afecto por lo que buscas la distancia emocional creada y mantenida por la tensión en la relación?
  • ¿Sientes miedo cuando tu pareja te acompaña emocional y sexualmente llegando incluso a huir o alejarte de ella?

 

Si has contestado que sí a alguna de estas preguntas es muy probable que tengas tendencia a cambiar sexo por amor.

¿Cómo dejar de cambiar sexo por amor si eres hombre?

Es importante que sepas que hombres y mujeres funcionamos de manera diferente aunque ambos podemos cambiar sexo por amor.

Ahora vamos a ver qué hacer en cada caso.

Si eres hombre tienes tendencia a utilizar el sexo para liberar tus emociones porque has aprendido y estás condicionado a no mostrar tus emociones, lo que te causa un alto nivel de estrés.

Tienes tanto corazón y sentimiento como una mujer, sin embargo, mostrar tus emociones puede hacerte sentir débil y poco viril.

Esto hace que te veas forzado a echar a un lado tus auténticos sentimientos y a dejar de atender tus necesidades y sensibilidades.

Cuando eyaculas experimentas cierto tipo de relajación, es una relajación negativa, porque te quitas un peso de encima, solo temporalmente.

La auténtica relajación es la experiencia de sentirte empoderado, más vital, más abierto y amoroso.

Es difícil que te sientas renovado y conectado con el amor después de eyacular, es posible pero es raro.

Lo más normal es que te sientas cansado, un tanto vacío y alienado, por lo que prefieres darte la vuelta y dormir.

Si eyaculas de forma consciente podrás permanecer relajado y presente en ese instante, pudiendo indicar a tu pareja lo que te está sucediendo y acompañando la experiencia en todo momento con la respiración, el movimiento y el sonido.

Después de una eyaculación consciente puedes tener una experiencia de expansión y empoderamiento.

Un hombre descubre su verdadera masculinidad centrándose en el amor y manteniendo toda emoción fuera de su expresión sexual.

Para que liberes tus emociones acumuladas es preciso que practiques ejercicio a diario.

Cuando tu nivel de estrés y emoción disminuye, podrás permanecer más presente durante el sexo, lo cual incrementará tu capacidad de hacer el amor durante más rato.

También podrás decidir conscientemente cuándo quieres eyacular.

Utiliza tus genitales para el amor no para tu gratificación, convirtiéndolos así en órganos generativos y el sexo se convertirá en un encuentro para dar vitalidad, no para descargar tensión.

¿Cómo dejar de cambiar sexo por amor si eres mujer?

Por otro lado, si eres mujer he de decirte que has de tener cuidado porque tú puedes absorber las tensiones masculinas.

El hombre se derrama en ti dejando sin darse cuenta su tensión emocional y tú como mujer lo absorbes.

Esto afecta a tu propio cuerpo de emoción, por eso es importante que le ayudes a retrasar al máximo su eyaculación.

Has de estar atenta a no contribuir a que esto ocurra estando presente en tu cuerpo.

Tu propia tensión sexual puede provocar que él se derrame sin ningún control.

Las tensiones acumuladas en tu vagina además, pueden activar la eyaculación del hombre.

Otra forma que tienes de contribuir a liberar su tensión emocional es estimulando tu clítoris durante la penetración.

Cuando liberas tu tensión a través de tu clítoris, desciende un torrente de excitación sexual que puede hacer que el hombre eyacule de improviso.

Las tensiones acumuladas en el cuello del útero se activan debido a una potente estimulación y excitación sexual, y esta tensión extrae también la eyaculación del hombre.

Por eso es frecuente que un hombre eyacule unos segundos antes de que la mujer alcance su clímax.

En caso de que seáis una pareja de mujeres igualmente se trata de no liberar tensión a través del sexo de fricción y sobre todo evitar tocar la cabeza del clítoris para así hacer que el encuentro dure más y podáis conectar a un nivel más profundo y amoroso.

 

Cuando una pareja empieza a hacer el amor de forma consciente evitando el sexo emocional, el estado emocional de la mujer cambia de forma asombrosa.

Ella se siente más receptiva, más cariñosa, más amada, más serena, más satisfecha, menos susceptible, menos propensa a disgustarse y por tanto, más presente en acompañar sus sensaciones.

El hombre se siente menos irritable, nervioso o agresivo, más centrado, más asentado en su cuerpo, más presente y consciente, más relajado y cariñoso.

Ahora ya conoces todo lo que necesitas saber para dejar de cambiar sexo por amor y compartir una sexualidad consciente que enriquezca tu relación de pareja.

Confío que ahora que tienes esta información cambies tu forma de dar y recibir amor de tu pareja presente o futura.

Porque el solo hecho de practicar una sexualidad consciente, será el inicio de la transformación de tu relación y de tu vida.

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CÓMO TE INFLUYE TU PADRE EN TU RELACIÓN DE PAREJA

Si eres mujer, tu relación con tu padre define el tipo de pareja por quien te sentirás atraída.

¿Atraes siempre el mismo tipo de parejas aunque te frustres y no sabes por qué?

Todas tus parejas tienen rasgos y personalidades similares y a veces has llegado a pensar que “te gustan el mismo tipo de personas”.

Hoy quiero hablarte de cómo la relación que tienes con tu padre influye significativamente en el tipo de pareja que atraes a tu vida y cómo sanar tu relación con él para atraer a una persona que te ame de verdad de una vez por todas.

 

Sana tu alma desde el placer y disfruta de la vida que mereces

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Cómo influye tu padre en tu relación de pareja

El padre siempre va a influir en las relaciones sentimentales que escojan sus hijas. El padre es el primer hombre en la vida de una mujer.

Mientras que tu madre te muestra cómo amar, tu padre te muestra cómo ser amada. Recuerda que eres 50% de mamá y 50% de papá. Aunque físicamente o por tu carácter creas que te pareces más a uno que a otro, te diré que eres la mitad de cada uno.

Tomar la energía masculina de tu padre biológico, representa abrirte a la vida y a desarrollar tu capacidad de manifestar los verdaderos deseos de tu corazón. Esta manifestación se traduce en acción y sólo mediante la acción puedes llegar al éxito en la vida, a la abundancia y a la prosperidad. A las relaciones estables y duraderas en armonía y sobre todo a poder ser extrovertida, mostrando al mundo tu verdadera divinidad interior.

Papá es tu energía masculina interior y como tal representa toda esa posibilidad de abrirte al mundo de mostrarte tal y como eres.

El padre es la fuerza.

  • Es la fuerza para manifestar en la vida.
  • Es la fuerza para encontrar una profesión que te guste.
  • Es la fuerza para poner límites.
  • Es la fuerza para dejar ir.
  • El padre también es la fuerza para tener metas y objetivos.
  • La fuerza para manifestar.

A veces tienes muchos sueños, muchas ideas. Tienes ilusiones que no logras terminar de concretar. La fuerza para concretar que estos sueños se hagan realidad, te la da tu padre.

Además, la relación de pareja que tuvieron tus padres ha sido tu principal y primera referencia. En esta relación, la figura masculina jugó un papel muy importante.

Sin embargo, cuando buscas pareja no debes obsesionarte con encontrar una copia de tu padre o  todo lo contrario. Aun así, inconscientemente te sentirás atraída por determinadas personas que si te fijas, tienen rasgos de comportamiento similares.

Si tuviste una buena relación con tu padre buscarás parejas con rasgos parecidos a él. Y aunque cada persona es diferente, para encontrar una pareja siempre tomarás en cuenta la forma en que se comportó tu padre contigo.

Diferentes Tipos de Padres

Hay diferentes tipos de padres y según haya sido el tuyo tendrás una tendencia a la hora de buscar pareja.

Si tu padre fue un PADRE AUSENTE

Si tu padre estuvo ausente física o emocionalmente es muy probable que seas una mujer insegura en tu relación de pareja, aunque en otros aspectos de tu vida seas muy segura.

También puede que no te sientas apoyada en la vida. Que tengas pensamientos de tipo la vida no está conmigo, la vida me abandona.

Hay dos tipos diferentes de efectos que pueden presentarse en una hija de padre ausente:

  1. Tienes tendencia a elegir parejas que te aportan poco, por las profundas  heridas en el amor y la autoestima.
  2. Estás convencida de que eres incapaz de tener una pareja que valga la pena y sientes que no mereces ser amada. Te sientes muy insegura, que vales poco o que no eres interesante.

Por lo que inconscientemente no buscas o rechazas a parejas valiosas. En cambio, aceptas parejas cariñosas que llenan tu vacío en el corazón, pero en los demás aspectos de la vida tiene muy poco que ofrecerte.

Como no tuviste un padre que te protegiera, aprendiste a cubrir tú misma tus necesidades y a defenderte en cualquier situación. Tu lema es: “no necesito a nadie”. Sin embargo, este pensamiento esconde el dolor de “no tuve a quien necesité”.

Esto puede llevarte a no tener o no querer tener pareja. O bien, puede llevarte a elegir a una pareja a la que no le importes, pero que satisfaga tus necesidades, sobre todo la de no estar sola, es entonces cuando entras en una relación dependiente.

Puede que seas una mujer que no te arriesgas, que no te entregas al amor y huyes de las relaciones.

Si tu padre fue un PADRE EXCESIVAMENTE SOBREPROTECTOR

Un padre sobreprotector anula el proceso de madurez emocional y la capacidad de crecimiento. Creciste cuidada, pero emocionalmente eres una mujer frágil e inestable.

Tienes la sensación de ser siempre una niña y que por ningún motivo te puedes quedar sola, lo que tiene efectos significativos en la vida social y laboral.

Sigues por tanto, siendo una niña muy consentida que buscará una pareja que se haga cargo de ella por completo. Esto además, te puede llevar a tener tendencia a la depresión o a entrar en pánico ante las dificultades de la vida.

También puede darse el caso totalmente opuesto. Es decir, que seas una rebelde, que te pongas en peligro, ya que no aprendiste a cuidarte por ti misma. Esto te lleva a elegir parejas muy inapropiadas y exactamente lo contrario a los deseos de tu padre.

Si tu padre fue un PADRE CASTIGADOR

El castigo bien utilizado es una excelente herramienta de formación. Pero si es solo castigo, o es un castigo sin comprensión o cuando es un castigo recurrente, la figura de autoridad del padre genera daños importantes en el desarrollo psicológico, ya que creciste asustada y con la sensación de ser un “error”.

En este caso, tienes la imagen de ti misma de que no cumples “con lo que se debe”. El padre es quien da el soporte necesario para que te sientas apoyada y que sepas que “nada malo va a pasarte si te equivocas”.

Por lo que si falta este soporte porque tu padre te castigaba durante tu infancia, es muy probable que ahora sientas un miedo constante a fallar. Y este miedo a cometer errores te lleva a esconderte. A buscar estar siempre detrás o a querer pasar inadvertida y no atreverte a ser visible. Hay una alta probabilidad de que tengas tu autoestima baja.

Que tengas la tendencia a ser masoquista, lo que te puede llevar a repetir el modelo y así aceptar a parejas abusivas y que te maltratan, guardando las apariencias y manteniendo en secreto tu situación.

O por el contrario te vayas al otro extremo. “Nadie me va a maltratar” es lo que piensa la mujer que se endurece y no quiere tener pareja. O aún peor, te has vuelto maltratadora con tu pareja. O bien, eliges a una pareja débil, que no signifique ningún riesgo para ti, pero que tampoco te importa realmente.

Es decir, tienes tu corazón cerrado al amor.

Si tu padre fue un PADRE INMADURO

Dependerá del tipo de inmadurez de tu padre. Si fue un padre inconstante pero cariñoso cuando aparece, es menos marcador que los casos anteriores, porque el cariño ahí está y lo demuestra.

Es posible que al crecer aceptases a este padre incumplidor, pero es muy probable que esto te generase mucha rabia que nunca expresaste. Puedes tener una actitud maternal con tu padre que también te lleve a actitudes maternales con tus parejas.

Quizá te cueste dejarte cuidar y que te protejan, porque te falta esta experiencia en tu vida. También puedes sentir angustia fácilmente, ya que incorporaste la experiencia de la incertidumbre y falta de constancia en el amor.

Esto te puede llevar a otros aspectos de tu vida. Por ejemplo, cuando las cosas te van bien, temes que “algo malo va a pasar”. 

Si tu madre hablaba MAL o NO HABLABA DE TU PADRE

Puede que hayas escuchado a tu madre hablar mal de tu padre o bien no permitía que se hablase de él y esto ha creado en ti una profunda sensación de rechazo, de falta o de carencia.

Como llevas el 50% de tu padre si se habla mal de él, inconscientemente sientes que se habla mal de ti, que tu madre por tanto te rechaza. Y si no se habla de él, sientes que hay algo malo en ti que se oculta.

Muchas de nosotras miramos a nuestro padre dependiendo de la mirada que tuvo nuestra madre hacia él.

También puede que tú misma rechaces a tu padre y esto significa que te rechazas a ti misma. Y si lo ignoras, estás ignorando una parte de ti.

En ocasiones, existe una fuerte protección por parte de la madre que no permite que haya un acercamiento entre el padre y la hija. Esa hija puede sentir que su padre no le dio lo que necesitaba.

La propia experiencia de la madre, con el padre o con otros hombres hace que la separe de su progenitor, porque la madre no confía y esa desconfianza se la transmite inconscientemente a la hija.

Existe el PADRE SANO

También existe el padre sano, el padre equilibrado. Y cada vez son más los hombres que tratan de estar aquí. Es un padre presente, cariñoso, apoyador, capaz laboralmente, querido y respetado por su pareja.

Esto generalmente se traduce en un regalo de autoestima y buena elección de pareja para sus hijas. En realidad, un padre sano es aquel que simplemente es un buen papá; tiene defectos y se equivoca, por supuesto, pero nunca llega a los extremos.

Este tipo de relación sana trae consecuencias positivas y equilibradas. Las hijas de padres sanos son mujeres autosuficientes que pueden manejar sus emociones y ser sensibles y expresivas. En general, pueden vivir su vida de forma equilibrada en los diversos ámbitos de su vida: laboral, social, de pareja, etc.

Por eso es importante que sepas que independientemente del padre que hayas tenido, ahora Todo depende de ti

El tipo de padre que has tenido te influye aunque no tiene por qué ser determinante.

Las consecuencias  del tipo de padre que has tenido, varían de una mujer a otra y no hay un patrón de conducta que no se pueda lograr cambiar.

Las características de la hija también afectan.

Dos hijas del mismo padre pueden tener relaciones de pareja muy distintas.

Por eso, las personas más resilientes, es decir, con más capacidad para superar las dificultades y fortalecerse a raíz de ellas, puede que lo superen, que logren muy buena autoestima y elijan una buena pareja.

En cambio, habrá otras mujeres que necesitarán de más trabajo personal para lograr sanar sus heridas emocionales y así poder tener una vida plena y feliz.

Otro factor clave también es el entorno: como tu madre, tus hermanas y hermanos mayores, tu colegio, tus abuelos y abuelas, tus tías y tíos, tus  primas y tus primos, tus amistades, tu barrio, tu salud y cualquier otra circunstancia de vida.

¿Cómo sanar mi relación con mi padre?

Recuerda que sanar tu relación con tu padre no significa sanar las enfermedades de tu padre o sus patrones de comportamiento o tener una relación de amistad con él o de verlo con frecuencia.

Estamos hablando de energía, entonces sanar a papá y tomar su energía, significa equilibriar tu parte masculina, tu parte yang, tu parte de acción de movimiento.

Porque tener esa energía equilibrada en tu interior va a repercutir directamente en el éxito de tus relaciones de pareja.

No necesitas tener físicamente a tu padre para sanar esa relación y tomar su energía.

Tampoco necesitas su permiso.

Tan solo necesitas tomar consciencia de que necesitas esta energía de acción para tener una relación de pareja sana

 

Se trata de que puedas mirar con otros ojos.

Ampliar tu mirada, mirar con los ojos de la mujer adulta.

Para poder ver lo que ese hombre aportó a tu vida.

Lo que aportó a la vida de tu madre y darle ese lugar tan importante que tiene, para que puedas tomar toda su fuerza.

 

A partir de ahí empezarás a relacionarte con tu parte masculina de otra manera.

 

Otra forma de aceptar a la figura del padre es dar permiso a tus propios hijos e hijas a que vayan con su padre, a que valoren la figura paterna y esto solo lo podrás hacer si estás en equilibrio con tu propio padre.

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SANA TU HERIDA DE INJUSTICIA DESDE EL PLACER

Una de las heridas que te impiden disfrutar de tu vida y más concretamente disfrutar de una relación de pareja sana es la herida de INJUSTICIA.

Para saber si llevas la herida de INJUSTICIA en ti responde a estas preguntas, las primeras preguntas son para el caso de que no tengas pareja y las siguientes para el caso de que sí tengas pareja:

Si en este momento no tienes pareja:

  1. ¿Te cuesta encontrar la pareja perfecta?
  2. ¿Los demás te ven como una persona inaccesible?
  3. ¿Te cuesta mostrar tus sentimientos?
  4. ¿No encuentras pareja por falta de tiempo?
  5. ¿Eres una persona seria y te cuesta soltarte el pelo?
  6. ¿Atraes parejas que son injustas contigo?

Si en este momento tienes pareja:

  1. ¿Sientes que tu relación está bien y no entiendes por qué tu pareja piensa que tenéis problemas?
  2. Si eres mujer, ¿Te cuesta llegar al orgasmo e incluso puedes llegar a fingirlo?
  3. Si eres hombre, ¿Tienes dificultades con tu erección o te cuesta controlar tu eyaculación?
  4. ¿Te molesta ir a ciertos sitios sin tu pareja?
  5. ¿Te comparas con tu pareja?
  6. ¿Crees que tu pareja es una persona estupenda y que no la mereces?

Si has contestado positivamente a alguna de estas preguntas quédate a ver este vídeo hasta el final porque te voy a dar claves para sanar tu herida de INJUSTICIA desde el placer.

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Causas de tu herida de injusticia

Esta herida se da habitualmente con el progenitor del mismo sexo. Si eres mujer con tu madre y si eres hombre con tu padre.

  • Si viviste la relación con este progenitor como una relación fría o distante.
  • Si fue una relación en la que creías que no podías expresar lo que sentías o lo que pensabas.
  • Si este progenitor fue autoritario, crítico, exigente o te juzgó severamente.
  • Si fue demasiado intolerante contigo.
  • Si te regañaba por cualquier cosa.
  • Si esperaba mucho de ti y estas expectativas te resultaban prácticamente imposibles de alcanzar.
  • Si remarcaba principalmente tus errores.
  • Si no te valoraba o no te reconocía.

Creciste con la sensación de no ser valorada/o como te merecías. Te sentiste inútil, por no haber podido alcanzar lo que esperaba de ti. Tuviste que madurar demasiado pronto. Por eso llegaste a creer que no eras digna/o de su amor, de su reconocimiento.

Para soportar el dolor de esta herida te creaste el personaje de la rigidez. Tratas de controlar lo que sientes. Tratas de no mostrar tu sensibilidad. Das la impresión de ser una persona fría. Te proteges con este personaje y no te das cuenta de que al final te comportas como se comportaron contigo. Ahora eres tú quien controla y quien es injusta/o con las demás personas.

Las 2 sensaciones principales que sueles tener son:

  • O no sientes el aprecio o el reconocimiento de los demás.
  • O bien, sientes que te dan más de lo que mereces.

Estas ideas te han llevado a desarrollar un cuerpo bien proporcionado. Mantienes la espalda recta, mostrando así tu rigidez y perfección. Habitualmente te cruzas de brazos para protegerte. Cuidas tu peso y harás todo lo posible por mantenerte delgado/a, para ser perfecto/a.

Temes que te toquen física y emocionalmente. Por eso puedes desarrollar problemas en la piel como dermatitis o alergias.

También tienes tendencia a sufrir contracturas musculares debido a tanta exigencia y rigidez.

No te permites ninguna emoción o sentimiento y aunque en el fondo eres una persona muy sensible, te cuesta reconocer lo que sientes. Has ocultado tanto tu sensibilidad para protegerte, que ahora te cuesta conectar con tus emociones. Y lo que más te cuesta es decir lo que realmente sientes. Tienes problemas para gestionar tu sufrimiento pudiendo llegar incluso a negarlo, como si no existiera.

Intentas ser una persona importante. Te muestras con fuerza y poder.

También puede que seas un fanático/a del orden. Eres perfeccionista por lo que solo confías en tu forma de hacer las cosas. Te gusta dar órdenes y dirigir.

Por otro lado, evitas los conflictos, porque no eres flexible. Ante una situación conflictiva tratas de ocultar los problemas. O los resuelves por ti mismo/a.

Habitualmente sientes que te falta tiempo. Esto se debe a que tardas mucho en hacer cualquier tarea ya que tratas de hacerla perfecta. Pierdes mucho tiempo.

Tienes dificultades con las figuras de autoridad porque sientes que te exigen y que son duras contigo.

Valoras mucho tener éxito pero, no tanto por el logro del objetivo cumplido, sino por el reconocimiento. Ganar algo para ti te hace sentir merecedor/a. Perder te hace sentir que no vales.

Te esfuerzas mucho. Para ti el éxito solo es fruto del esfuerzo. No crees en la suerte. Te cuesta recibir algo sin habértelo ganado. Y si lo recibes, no lo disfrutas porque no te parece justo.

Te da miedo equivocarte o fallar. Te exiges tanto que tratas de solucionarlo absolutamente todo.

Llegando incluso  a resolver cosas que no te corresponden. Siempre tienes muchas tareas por hacer. Y no te paras ni a preguntarte si te gustan hacerlas o no.

Eres una persona disciplinada y obediente. Te pones objetivos y los cumples aunque te vaya la vida en ello.

Te resulta difícil pedir ayuda o delegar tareas. Sobre todo porque buscas la perfección y crees que nadie lo hará como tú.

Te cuesta divertirte. No te permites hacer cosas que solo te den placer a ti. Te cuesta muchísimo no hacer nada porque lo ves como una pérdida de tiempo. Prefieres no divertirte antes que hacer el ridículo.

Logras contener todas las emociones excepto la ira. Cuando algo no está a tu gusto atacas con toda tu rabia. Aunque en realidad con quien estás enfadada/o es contigo. Te flagelas echándote la culpa por no haber visto venir la situación. El estrés y el enfado son dos características que están muy presentes en ti, sobre todo el enfado.

Te resulta muy difícil dar y recibir amor. Estás siempre pensando lo que vas a decir para hacerlo perfecto y no equivocarte. Por eso, te cuesta ser espontáneo/a. Das la impresión de ser una persona fría, calculadora y poco o nada afectuosa.

Sientes que no te aprecian por tu verdadero valor. Por eso, crees que no recibes lo que te mereces. O te sientes mal cuando recibes más de lo que crees merecer.

Tus reacciones tienden a la autodestrucción. Tienes miedo a equivocarte y buscas la perfección, lo cual hace que sientas cansancio y frustración. Buscas la perfección tanto en los demás como en ti. Te cuesta recibir cumplidos y tampoco te los haces a ti mismo/a. Eres muy exigente y controlador/a.

Estás todo el tiempo haciendo cosas. Piensas que vales por lo que haces no por lo que eres. Crees que para conseguir lo que quieres has de esforzarte mucho. Tienes un gran sentido del deber. Lo que hay que hacer, lo que se debe hacer. No te permites el error.

Tiendes a exagerar por lo que muchas veces eres muy injusta/o. El sentido de la justicia para ti es muy importante. Todo lo valoras como bueno, malo, correcto o incorrecto. Eres muy extremista, o todo o nada. Eres una persona injusta con los demás y contigo mismo/a.

El pensamiento inconsciente es “No puedo sentir sin sufrir y por eso no puedo ser yo mismo” y “Tengo que hacerlo todo perfecto”.

Pautas de comportamiento en tu relación de pareja

Si has sufrido la herida de INJUSTICIA es muy probable que sigas alguna de estas 5 pautas de comportamiento cuando inicias o estás en una relación de pareja:

  1. Te cuesta admitir que tienes dificultades con tu pareja.

Aunque os acabéis de conocer o aunque llevéis años juntos, no ves problemas en vuestra relación. Sientes que tu relación está bien y no entiendes por qué tu pareja piensa que tenéis dificultades.

En realidad, evitas los problemas porque temes el conflicto. Por eso prefieres no hablar. También te desconectas de tus emociones para no sufrir.

Crees que las diferencias en la relación de pareja se resolverán con el tiempo. Prefieres pensar que todo está bien y que si hay algo mal, se arreglará. Y si ves que no se arreglan, tratarás de resolverlas tú buscando una solución racional. La cuestión es no implicarte emocionalmente.

Te cuesta negociar con tu pareja porque eres muy tajante en tus posturas. Además, da la impresión de que nada te afecta porque te muestras insensible.

Tu pareja te dice con frecuencia que no te implicas en la relación. Y, por supuesto te niegas a buscar ayuda para resolver los conflictos de pareja. Pensando incluso que si es tu pareja quien ve los problemas, que sea ella quien busque ayuda, porque tú estás bien.

  1. Te controlas para parecer la pareja perfecta.

Cuando algo te disgusta lo reprimes para que no se te note. Sin embargo, tu tono de tu voz dice, sin que puedas evitarlo, que te pasa algo. Si tu pareja por ejemplo te pregunta: ¿Te pasa algo? Le respondes diciendo “No pasa nada”. Por mucho que quieras evitarlo el tono de tu voz y tus gestos son incoherentes con lo que estás diciendo.

Otra posible respuesta a la misma pregunta, podría ser cambiar de tema tratando así de esconder cómo te sientes.

Tienes una gran capacidad para controlar tus emociones. No te permites ser espontáneo/a para no equivocarte. Estás pendiente de todo lo que dices y haces con el fin de que tu pareja no se dé cuenta de que te está afectando lo que está sucediendo.

Tienes ideas preconcebidas de lo que debe ser una pareja. No te permites la libertad dentro de la relación y tampoco se la permites a tu pareja. Para ti es importante que hagáis lo que se espera de una pareja. El deber es más importante que lo que os apetezca a cada uno. Hacer lo correcto socialmente es fundamental para ti. Y cuando tu pareja quiere algo diferente, te parece injusto que no piense como tú.

Tu nivel de exigencia no solo afecta a tu pareja, sino también a ti mismo o a ti misma. Es muy probable que te metas en situaciones que no te agradan, con tal de hacer lo correcto. Cualquier cosa con tal de ser perfecta/o. Aunque esto te genere mucha frustración. Puedes incluso llegar a enfadarte y no saber ni por qué.

  1. Te cuesta dar y recibir amor de tu pareja.

Te cuesta recibir amor de tu pareja porque piensas que no lo mereces. Tampoco te permites demostrarle tu amor porque reprimes tus emociones y por tanto, tus señales de afecto por miedo a sufrir.

Tu pareja te ve como una persona fría y poco o nada afectuosa. No te das cuenta de que cuando actúas así eres injusto/a con tu pareja y también contigo. Porque en realidad lo que estás haciendo es reprimir la expresión de lo que sientes.

No te gusta cuando tu pareja es fría contigo. Por eso intentas, mostrarte cálido/a pero no es algo natural por eso se nota que es algo forzado. Como intentas mostrar tu calidez crees que eres una persona afectuosa y no entiendes por qué tu pareja te considera insensible.

Solo cuando hay un conflicto piensas que deberías haber actuado de otra forma. Mostrando más cariño y cercanía. Pero, la realidad es que la próxima vez lo vuelves a hacer igual.

Habitualmente haces regalos que crees que le gustarán a tu pareja. Sin embargo, no es así porque piensas en cosas útiles, en vez de regalar lo que despierte tus emociones o las de tu pareja.

Te cuesta mostrar tu vulnerabilidad por eso tratas de no conectar con tus emociones. Te preocupa lo que los demás piensen de ti. Tienes el concepto de que ser buena persona es dar amor por eso tratas de no mostrarte insensible, porque entonces dejarías de serlo.

Le pides a tu pareja que sea afectuosa contigo porque te cuesta darte afecto, sentir amor o compasión por ti. Cuando tu pareja no se muestra así, te cuestionas lo que tú has hecho mal para provocar esa reacción en tu pareja.

  1. Te cuesta disfrutar plenamente de tu sexualidad.

Hasta en el placer sigues controlando. Conviertes el acto amoroso en un encuentro mental. Estás pensando lo que hay qué hacer y cómo hay que hacerlo para que sea perfecto.

No fluyes con tus emociones y tu cuerpo se tensa, se pone rígido. Aunque aparentemente pareces una persona sensual por tu forma de vestir y de seducir, sin embargo, eres una persona rígida.

Te muestras con la frialdad de una Mantis Religiosa. Te gusta seducir y atraer aunque después puedes rechazar sin pestañear, sobre todo si sientes que estás perdiendo el control.

Pones altas expectativas en el encuentro sexual y te decepcionas fácilmente cuando no se da como tú esperabas. Sobre todo porque son expectativas muy altas y prácticamente imposibles de cumplir.

Además, tienes ideas de lo que sí se puede o lo que no se puede hacer en el acto sexual. Esto limita tu libertad para explorar nuevas sensaciones y nuevas formas de hacer el amor.

Si eres mujer y te cuesta llegar al orgasmo fingirás haberlo alcanzado para mostrar lo perfecta que eres haciendo el amor. Si eres hombre te costará controlar tu eyaculación o tu erección porque tu cuerpo expresa de este modo tu rigidez emocional. Cuanto más quieras controlar el placer menor será tu capacidad de gozar y disfrutar.

  1. Atraes a personas que son mejores que tú y esto te genera inseguridad.

Si tu pareja es una persona muy guapa o atractiva te parecerá injusto que esté contigo porque te sientes en deuda al no poder ofrecerle tú lo mismo. De este modo y de forma inconsciente, saboteas la relación porque no es justo para ti recibir más de lo que mereces.

Ves a tu pareja mejor que tú y esto te hace creer que la gente se preguntará por qué te ha elegido a ti. En realidad lo que te está pasando es que tú crees que eres peor que tu pareja.

Te enfadas cuando tu pareja habla de tus defectos porque te duele que no te vea perfecta/o.

¿Cómo cambiar este patrón de comportamiento y sanar tu herida de injusticia desde el placer?

  1. Te cuesta admitir que tienes dificultades con tu pareja.

Las diferencias generan conflictos. Sin embargo, cuando empiezas a ver que donde está el conflicto está la oportunidad de sanación, todo cambia. Las diferencias con tu pareja solo te muestran las partes de ti que no puedes ver.

Hay 4 clases de características en ti:

  • Las cualidades de las que eres consciente y te gusta mostrar.
  • Las cualidades de las que eres consciente pero no te gustan y tratas de esconder para que los demás no se den cuenta.
  • Las cualidades de las que no eres consciente pero cuando aparecen te gustan.
  • Las cualidades de las que no eres consciente y cuando aparecen no te gustan y te hacen sentir mal.

Eres consciente de las dos primeras y al llevar la herida de injusticia tratarás de controlar lo máximo posible las segundas. Es decir, tratarás con todas tus fuerzas que la gente no las vea.

La tercera y la cuarta son cualidades inconscientes, éstas solo las podrás descubrir a través de otra persona. La mejor persona para mostrártelas es tu pareja, tu espejo.

Vive como una oportunidad todo lo que tu pareja está mostrando de ti. Lo que te gusta de tu pareja es lo que llevas inconscientemente tú. Solo puedes ver lo que eres. Son cualidades y valores que tú también tienes pero que aún no te has permitido explorar.

Igualmente lo que no te gusta de tu pareja está mostrando de ti aquello que escondes de forma consciente o de lo que huyes de forma inconsciente. Pero, por mucho que trates de no verlo, está ahí y te pertenece.

El mejor modo de autoconocimiento y de desarrollo personal es mirarte en tu pareja. Cuanto más te veas en ella, más flexible te volverás.

  1. Te controlas para parecer la pareja perfecta.

Ya eres un ser perfecto. No tienes que demostrar que lo eres. Eres perfecto con tus luces y con tus sombras. Deja de parecer para empezar a ser. Mostrarte tal cual eres es el reto.

Solo un ser divino puede ver a otro ser divino. En Tantra practicamos la mirada amorosa.

Mírate en el espejo y trata de verte. De ver tu esencia. De ver la divinidad que hay en ti.

Solo un ser divino puede ver a otro ser divino. Mírate después en el espejo que es tu pareja. Mírala a los ojos y descubre quién eres realmente mirándola a los ojos.

Suelta el control de la mente. Acércate a tu corazón. Y pregúntate, ¿Cuáles son los verdaderos deseos de tu corazón?

La mente es pensamiento. El corazón es emoción. El cuerpo es sensación. La mente puede engañarte. El corazón a veces también. Sin embargo, el cuerpo es sabio. Ábrete a la sabiduría de tu cuerpo y siente tus pensamientos en él. Siente tus emociones en él. Deja de parecer y comienza a SER.

Atrévete a salir de tu zona de confort. Disfruta, haz el ridículo, suéltate el pelo. Date permiso para meter la pata. Date permiso para ser tú.

  1. Te cuesta dar y recibir amor de tu pareja.

Has blindado tu corazón. Sentiste tanto dolor que te protegiste cerrándote al amor. En un corazón cerrado no puede haber dolor pero tampoco sentirás placer, gozo, disfrute.

Sana tu herida de injusticia siendo justo o justa contigo.

Permítete salir de esa cárcel. La cárcel que tú misma/o creaste. Date permiso para vivir. Date permiso para amar y ser amada/o. No solo se trata de abrir tu corazón, también tienes que sentir dentro de ti que mereces el amor.

Deja de esforzarte por ser cariñoso o cariñosa. Deja de abrazar y comienza a pedir abrazos. Deja de besar y comienza a pedir besos. Deja de acariciar y comienza a pedir caricias. No eres menos por pedir. Cuando abrazas escondes tu necesidad de ser abrazado/a. Deja de esconderte y simplemente, pídelo.

Cuando empiezas a pedir muestras a tu pareja que ella también te puede pedir a ti. Ambos os mostraréis vulnerables. De este modo ambos podréis empezar a dar y recibir amor sin miedo. Siendo vulnerable conectas con el amor que hay en ti. Cuanto más conectas con el amor, más amor atraerás a tu vida.

  1. Te cuesta disfrutar plenamente de tu sexualidad.

En Tantra y Sexualidad Consciente una de las cosas que más practicamos es el soltar el cuerpo. Dejar la mente a un lado. No esperar nada del encuentro sexual. No buscar el orgasmo, ni la erección, ni ninguna otra meta.

Simplemente estar ahí, presente para ti y para tu pareja. Esperando a ver qué es lo que tu cuerpo quiere. Esperando a que sea el cuerpo quien tome el control y no la mente.

Cuando sabes esperar, cuando pones la mente de tu lado, al servicio del amor, empieza a suceder. Sucede la experiencia del amor. Tu ser se abre. Tu placer se amplía hasta límites insospechados.

Aprender a meditar en el cuerpo. Aprender a ser consciente de cada caricia, de cada mirada, de cada sensación. Aprender a poner la mente de tu lado, a tu servicio. Aprender a estar plenamente. Son prácticas milenarias que funcionan.

Da igual el nivel de estrés al que estés sometido/a. Da igual lo mental que seas. Da igual que hoy pienses que no es posible para ti. Te aseguro que cuando te comprometes contigo tu sexualidad se abre como una flor.

  1. Atraes a personas que son mejores que tú y esto te genera inseguridad.

Cuando piensas que una persona es mejor que tú te estás enfocando en lo que te falta, no en lo que eres. Si te comparas con tu pareja puedes sentir admiración o puedes sentir envidia. En realidad, es lo mismo. En ambos casos admiras cualidades que valoras de tu pareja.

La admiración te puede servir como inspiración. Y como te he dicho antes, solo puedes ver en tu pareja lo que tú eres. Pero probablemente estas cualidades positivas que estás viendo en tu pareja no las reconozcas en ti.Y no las reconoces porque te dijeron que a ti te faltaron y te lo creíste. Es hora de desmontar estas ideas limitantes.

Si ves por ejemplo que tu pareja es una persona atractiva, busca el atractivo que hay en ti. Si ves que tu pareja es una persona inteligente, busca la inteligencia que hay en ti.

No se trata solo de repetirte una y otra vez lo atractiva/o o lo inteligente que eres. Se trata de sentirlo en todo tu ser.

Aprovecha para conocerte y valorarte a través de las cualidades de tu pareja. Cuando sientas envidia, mira a ver si no te estás enfocando en lo que crees que te falta. Y comprueba si alguna de esas cosas que te dices hoy, tienen que ver con los mensajes que recibiste en el pasado. No hagas tuyos estos mensajes que te limitan a ver lo que realmente eres.

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SANA TU HERIDA DE TRAICIÓN DESDE EL PLACER

Una de las heridas que te impiden disfrutar de tu vida y más concretamente disfrutar de una relación de pareja sana es la herida de TRAICIÓN.

Para saber si llevas la herida de TRAICIÓN en ti responde a estas preguntas, las primeras preguntas son para el caso de que no tengas pareja y las siguientes para el caso de que sí tengas pareja:

Si en este momento no tienes pareja:

  1. ¿Te traicionaron en alguna de tus relaciones anteriores?
  2. ¿Sientes que no te puedes fiar de nadie?
  3. ¿Necesitas controlarlo todo?
  4. ¿Te aseguras de que la otra persona cumpla con su compromiso?
  5. ¿Te das cuenta con facilidad cuando te están mintiendo?
  6. ¿Atraes parejas que te traicionan?

Si en este momento tienes pareja:

  1. ¿Sientes que tu pareja no se compromete tanto como tú en vuestra relación?
  2. ¿Ayudas a tu pareja con sus asuntos?
  3. ¿Tu pareja te miente?
  4. ¿Mientes a tu pareja?
  5. ¿Te cuesta confiar en tu pareja?
  6. ¿Tu pareja te engañó en el pasado y ahora te cuesta confiar en ella?

Si has contestado positivamente a alguna de estas preguntas quédate a ver este vídeo hasta el final porque te voy a dar claves para sanar tu herida de TRAICIÓN desde el placer.

Sana tu alma desde el placer y disfruta de la vida que mereces

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Causas de tu herida de traición

Esta herida se da principalmente con el progenitor del sexo opuesto. Se da cuando, el progenitor del sexo opuesto ha traicionado al progenitor del mismo sexo. Si tu padre le fue infiel a tu madre y tú eres niña, es muy probable que lleves esta herida. Si tu madre le fue infiel a tu padre y tú eres niño, es muy probable que lleves esta herida. Lo viviste como si te estuviera traicionando a ti.

También se puede dar cuando sentiste que tu padre o tu madre te dejaron de lado al nacer por el nacimiento de un nuevo bebé, por tu nueva hermana o hermano.

Puedes sentir que tus padres te han traicionado:

  • Si te hicieron promesas que nunca cumplieron
  • Si te generaste expectativas que no pudieron cumplir
  • Si eligieron a otra persona en vez de a ti

Esto provocó en ti un sentimiento de desconfianza. Sentiste que no merecías la lealtad o el compromiso.

Para poder sostener este dolor creaste el personaje del controlador. Necesitas controlarlo todo para evitar que los demás te traicionen.

Para poder controlar has desarrollado un carácter fuerte. Con este carácter tratas de asegurarte que los demás mantengan sus compromisos y sean fieles y responsables contigo.

Has desarrollado un cuerpo muy fuerte que muestra tu poder. La forma de tu cuerpo dice de ti que eres muy responsable y que se puede confiar en ti. No fuiste un niño/a gorda, sino fuerte. Como pensabas que no ocupabas mucho espacio en la vida del progenitor del sexo opuesto te hiciste  grande.

Tu fortaleza proviene de ti mismo/a. Haces todo lo posible por ser una persona responsable, fuerte, admirada, respetada y así sentirte orgullosa/o de ti.

No aceptas la traición o la deslealtad. Eres una persona desconfiada, ya que no te permites confiar en nada ni en nadie. Pero si eres tú quien no cumples tus compromisos inventarás cualquier razón lógica e incluso puedes llegar a mentir para justificarte. Sin embargo, para los demás nunca hay justificación suficiente. Y como lo tienes todo bajo control, la mentira puede llegar a ser casi perfecta. Incluso buscas que el otro tenga la culpa. Y a pesar de que tu mayor miedo es la mentira, buscarás de manera inconsciente situaciones en las que acabarás siendo traicionado/a.

Esperas cosas de la gente  para poder comprobar si cumplen tus expectativas o no. Como son expectativas muy difíciles de alcanzar, por tu alto nivel de perfeccionismo, cuando no las consiguen, te sientes traicionada/o.

Necesitas controlarlo todo por lo que te cuesta relajarte. Vives con estrés continuamente. Te asustas si la otra persona no accede a tu control.

Te gusta llevar siempre la razón. Tus opiniones son tajantes y te cuesta ceder. Llegando a ser cruel, muy dura/o y sobre todo, muy exigente. Y esperas que los demás acepten tu opinión sin rechistar. Te gusta tener siempre la última palabra.

Haces lo que sea necesario, incluso eres capaz de manipular porque odias perder el control. Una forma de manipulación es hacer creer que estás ayudando a los demás, cuando en el fondo tu intención es más de control que de ayuda. No soportas la incertidumbre.

Tienes una agilidad mental increíble. Por eso, huyes de personas con carácter fuerte como el tuyo o de personas de mente rápida porque tienes miedo a perder el control. Eres una persona muy inteligente y te impacientas con personas que no lo son tanto o que tienen dificultades para aprender. Esta agilidad mental te permite hacer interpretaciones aceleradas sobre lo que dice o lo que hace la otra persona.

Eres una persona puntual y te molesta muchísimo la gente impuntual. Tratas de controlar hasta el tiempo.

Tampoco te gustan las personas que hacen trampas, porque sientes que no te puedes fiar de ellas.

Cuando le debes algo a alguien tratas de saldar tu deuda lo antes posible, para mostrar que eres una persona en la que se puede confiar.

Tu pensamiento va por delante, por eso utilizas expresiones como “yo ya lo sabía” o “te lo dije”.

Puedes tener cambios de humor drásticos pasando del amor al odio en segundos, sobre todo cuando pierdes el control. Eres una persona muy sensible. Por eso te duele tanto cuando una persona no cumple con sus compromisos. Te cuesta abrirte a los demás porque tienes miedo a ser vulnerable y que los demás te traicionen y te hagan daño. Tus altibajos emocionales hacen que te vean como una persona inestable. Y por tanto, poco o nada confiable, justo la imagen que no quieres mostrar.

Cuando estás en pareja tratarás por todos los medios de no romper la relación, porque la separación la vives como un fracaso. Sientes que la relación se ha escapado de tu control.

Si has experimentado celos en tus relaciones, es muy probable que hayas sentido la traición en tu infancia. Tienes fobia a las mentiras, a la traición y a las infidelidades.

Tu capacidad de imaginación es alucinante sobre todo para imaginar lo peor. Te justificas diciendo cosas como “Piensa mal y acertarás”.

El pensamiento inconsciente desde el que te muestras es:

“No puedo confiar, porque si confío me traicionarán”

Pautas de comportamiento en tu relación de pareja

Si has sufrido la herida de TRAICIÓN es muy probable que sigas alguna de estas 5 pautas de comportamiento cuando inicias o estás en una relación de pareja:

  1. No confías en tu pareja y tratas de que no vea tus puntos débiles

Lo que más te cuesta es confiar en tu pareja y mostrarte tal y como eres, porque te da miedo que te controle o se aproveche de ti. Evitas compartir con tu pareja tus debilidades o las cosas que no te gustan de ti. No te gusta que tu pareja te diga lo que haces mal y por eso mientes o escondes aquello que crees que a tu pareja no va gustarle. Odias que tu pareja esté pendiente de ti porque crees que lo que quiere es controlarte.

Nunca pides ayuda porque te gusta mostrar lo fuerte que eres y das la impresión de que puedes con todo. Haces las cosas a tu manera y cuando tu pareja te da su opinión defiendes tu postura a capa y espada.

Tienes grandes expectativas sobre tu pareja y le exiges que las cumpla. Quieres que reconozca todo lo que haces pero esperas que lo haga por voluntad propia porque eres incapaz de pedírselo.

Buscas indicios de que tu pareja siente atracción por otras personas o de que te es infiel. Y provocas conflictos en la relación poniendo continuamente a prueba a tu pareja.

  1. Manipulas para controlar a tu pareja.

Eres el mejor o la mejor en el arte de la manipulación.

  • Te enfadas para que tu pareja esté pendiente de ti.
  • Le haces chantaje emocional para que vea cuánto te preocupas por la relación.
  • Lloras o gritas para llamar su atención.
  • Mientes si es necesario para que no se dé cuenta de que tratas de controlarle o controlarla.
  • Seduces para salirte con la tuya y llevar así siempre la razón.
  • Te quejas y amenazas esperando que tu pareja confiese su traición. De este modo evitas admitir que necesitas saber que te ama y que tienes miedo a que te traicione.

Das la impresión de que eres una persona independiente pero en el fondo escondes tu temor a que la relación acabe.

Ayudas a tu pareja en todos sus asuntos pero en realidad lo haces para controlar lo que hace. Como eres tú quien se ocupa de sus cosas, piensas que tu pareja sin ti no podría hacerlo, por lo que tienes la idea de que es una persona débil que te necesita. Sin embargo, esta forma de ayudar a tu pareja esconde tu miedo a que te traicione y te aseguras de este modo que cumpla con el compromiso que tiene contigo. Tu necesidad de controlar a tu pareja es tu verdadera debilidad.

  1. Temes y rechazas comprometerte con una nueva pareja.

Te da miedo y rechazas el compromiso. Si has sufrido traición en relaciones anteriores, ahora te cuesta comprometerte con una nueva pareja. No se puede romper un compromiso si no te comprometes. Eliges no comprometerte porque te da miedo que tu nueva pareja te traicione o porque te das cuenta de que tú no puedes cumplir este compromiso.

Te sientes atrapada/o en una relación que requiera compromiso. Crees que tu nueva pareja te puede traicionar. Pero como para ti romper un compromiso es un fracaso, temes quedarte en esa relación. Para que esto no ocurra, mejor ni empezar. Por eso antes de romper un compromiso, prefieres no comprometerte.

Sin embargo, quieres que tu nueva pareja se comprometa contigo y si no lo hace te sentirás traicionado/a. No te quieres comprometer pero si no te llama o no te escribe un whatsApp lo vives como una traición y dices cosas como “no se puede confiar en nadie”. No eres consciente del nivel de tu exigencia, en comparación con lo poco que das.

  1. Eres capaz de mentir con tal de conseguir lo que quieres.

Odias las mentiras en una relación, sin embargo, no te das cuenta de cuánto mientes porque es tal tu nivel de control que incluso llegas a creer que tus mentiras son ciertas. Lo más importante para ti es salirte con la tuya y para ello, eres capaz de transformar la verdad con tal de tener razón.

Le dices a tu pareja lo que crees que quiere escuchar, con la intención de conseguir algo a cambio. Te comprometes con cosas que desde el principio sabes que no vas a cumplir.

Si tu pareja te coge en una mentira, darás mil excusas antes de confesar que has mentido. Y si tu pareja no te cree, te sientes traicionada/o, porque no puedes entender por qué no te cree.

Creerte tus propias mentiras es la mejor forma de seguir teniendo el control y sobre todo, de seguir teniendo la razón. Al final, consigues que tu pareja no confíe en ti y que crea que siempre le estás engañando.

  1. Atraes a personas que te traicionan o evitan comprometerse contigo.

Es probable que en tus relaciones anteriores te traicionaran y aunque no lo hicieran o no pudieras demostrarlo, nunca llegaste a confiar plenamente en aquellas parejas. Ahora seguirás teniendo la sensación de que tu nueva pareja te engaña y por eso pones más atención en todo lo que hace o dice.

Te pones a la defensiva tratando de protegerte continuamente del posible dolor que esta pareja pudiera hacerte. Igualmente si sigues con una pareja que te traicionó en el pasado, por mucho que hayas dicho que la perdonabas, no puedes confiar en ella.

La Ley de la Atracción dice que atraemos lo que somos. Atraes relaciones que no se comprometen contigo porque en el fondo tú todavía no puedes comprometerte con ellas.

Temes el compromiso porque temes la separación. Por esta razón, si en tu vida aparecen parejas que te traicionan o que no desean comprometerse, es una señal para que te des cuenta de que eres tú quien no quiere comprometerse o de que estás dispuesto/a a traicionar al otro.

Puede que en este momento solo quieras tener encuentros sexuales sin compromiso, pero aunque tu nueva relación quiera lo mismo que tú, en el momento que no le apetece hacer el amor contigo, piensas que te está rechazando y te sientes traicionado/a.

Como esta herida se da con el progenitor del sexo opuesto es importante que veas si lo tienes idealizado/a. Si es así, inconscientemente estarás comparando a todas tus parejas con este progenitor y nunca darán la talla. Cuando tu pareja no cumple tus expectativas, te decepcionas.

Y vives la separación como un gran fracaso, por eso prefieres relaciones sin compromiso. Te da miedo acabar con la relación porque no quieres que tu pareja te diga que eres un traidor/a porque no has cumplido con tu compromiso. Del mismo modo, si es tu pareja quien te deja, la acusarás de traición por no cumplir su compromiso.

A pesar de tus temores, está comprobado que las personas controladoras son las que más se separan y las que sufren más rupturas amorosas.

¿Cómo cambiar este patrón de comportamiento y sanar tu herida de traición desde el placer?

  1. Si no confías en tu pareja y tratas de que no vea tus puntos débiles

El control es un proceso de la mente. Es un acto egoico. Querer controlar a algo o a alguien es querer controlar la vida. Es ponerte por encima de la vida. Dejar de controlar es ACEPTAR la vida tal y como es.

La confianza en la vida la da la madre y si tu madre no pudo o no supo dártela, ahora es el momento de hacerte responsable de ti. De que tu madre interna con todo su amor incondicional le dé la confianza a tu niña/o interior. Solo desde la confianza podrás ser tú y podrás abrirte al Amor.

Para poder ser tú, es fundamental que te abras a tu vulnerabilidad. Ser vulnerable no es ser débil. Hay una gran fortaleza en tu vulnerabilidad. De hecho cuando alguien abre su corazón una expresión habitual que utilizamos para referirnos a esta persona es “¡Qué valiente!”. Busca el valor dentro de ti para ser.

En Tantra practicamos el abrirnos a nuestra vulnerabilidad.

Experimenta la vulnerabilidad en tu cuerpo y serás consciente de:

  • Que no pasa nada por ser, que eran solo ideas locas de tu mente
  • Que cuando abres tu corazón lo que te devuelve el otro es amor y más amor
  • Que ser un NO para alguien, no significa que haya algo malo en ti
  • Que tu gran fortaleza reside precisamente ahí, en tu vulnerabilidad
  1. Si manipulas para controlar a tu pareja.

Diferencia entre manipulación e inspiración. Antes de tratar de manipular con tus palabras o tus acciones para conseguir que la otra persona haga lo que tú quieres, te invito a que pruebes a ser su INSPIRACIÓN.

Inspirar a alguien es darle una bocanada de aire fresco. Es decirle que hay otras formas de estar en la vida. Muéstrale con tus palabras y con tus actos cómo ser amor e inspirarás a tu pareja a ser el amor de su vida y de la tuya.

Muestra los verdaderos deseos de tu corazón y ábrete a recibir los verdaderos deseos de su corazón. Alcanza el nivel de intimidad más profundo abriéndote a amar y a ser amada/o.

  1. Si temes y rechazas comprometerte con una nueva pareja.

Tú decides dónde quieres estar, ¿en el miedo o en el amor? Si estás en el miedo solo encontrarás miedo. Si estás en el amor a ti llegará amor a raudales.

Adquiere un compromiso contigo. Comprométete a estar en el amor. Cuando este compromiso guía tu vida nadie puede traicionarte.

Cuando traicionas este compromiso contigo el mundo te mostrará el miedo que llevas dentro y tu propio rechazo a la vida.

  1. Si eres capaz de mentir con tal de conseguir lo que quieres.

La mentira es la ausencia de verdad. Busca tu verdad, la verdad más profunda e íntima que hay dentro de ti. Vive desde tu verdad. Muéstrate al mundo desde tu esencia.

  • ¿Cuánto te mientes?
  • ¿Cuánto te escondes?

Cuando estés diciendo una mentira pregúntate, ¿Qué pasaría si dijese la verdad?, ¿Qué es lo peor que pueda pasar? Ese es tu verdadero miedo. Si dejas de pensar eso, si dejas de darle poder a ese miedo, ¿crees que ahora podrías decir la verdad?

Por ejemplo:

Si quieres tener sexo, di que quieres tener solo eso y nada más. Si quieres tener amor, di que quieres tener amor. Si no quieres tener sexo, dilo también. Si no quieres compartir tu amor con esa persona, dilo, porque esa es tu verdad. Deja de traicionarte y de mentirte cambiando sexo por amor o amor por sexo o cualquier otra cosa por la que hoy creas que necesitas mentir.

  1. Si Atraes a personas que te traicionan o evitan comprometerse contigo.

Como te he comentado antes la Ley de la Atracción dice que atraemos lo que somos. Cuanto más te comprometas contigo, más personas comprometidas atraerás. Cuánto más estés en el amor, más personas en el amor encontrarás. Esperas que el otro cambie, o que la suerte te sonría con esa persona ideal que solo existe en tu cabeza.

Practica la COMPASIÓN, la compasión no es sentir pena. Es amar poniéndote en el lugar del otro. Ten compasión de ti, ámate sin condiciones. Ten compasión del otro y ábrete a amar sin condiciones. Esto es posible, no es una utopía.

Solo cuando eres amor, cuando vives en el amor, atraes amor consciente a tu vida.

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SANA TU HERIDA DE HUMILLACIÓN DESDE EL PLACER

Una de las heridas que te impiden disfrutar de tu vida y más concretamente disfrutar de una relación de pareja sana es la herida de HUMILLACIÓN.

Para saber si llevas la herida de HUMILLACIÓN en ti responde a estas preguntas, las primeras preguntas son para el caso de que no tengas pareja y las siguientes para el caso de que sí tengas pareja:

Si en este momento no tienes pareja:

  1. ¿Sientes que no atraes a una pareja por tu físico, pero sí por tu carisma?
  2. ¿Muchas personas te dicen, yo no me imaginaba que fueses así?
  3. ¿En un grupo destacas por tu simpatía y don de gentes?
  4. ¿Rechazas tu propio cuerpo y te preocupa lo que el otro va a pensar de ti?
  5. ¿Tienes dificultades para disfrutar de tu sexualidad?
  6. ¿Atraes parejas que se avergüenzan de ti?

Si en este momento tienes pareja:

  1. ¿Sientes que si no fuese por ti, esta relación ya hace tiempo que se hubiera acabado?
  2. ¿Te ocupas de todo y de todos?
  3. ¿Tu pareja te manda a callar?
  4. ¿Tu pareja te ridiculiza delante de otras personas en tono de broma?
  5. ¿Sientes que tú tienes la culpa de que tu pareja te humille?
  6. ¿Te avergüenzas de tu pareja?

Si has contestado positivamente a alguna de estas preguntas quédate a ver este vídeo hasta el final porque te voy a dar claves para sanar tu herida de HUMILLACIÓN desde el placer.

Sana tu alma desde el placer y disfruta de la vida que mereces

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Causas de tu herida de humillación

Uno de tus padres o ambos se avergonzaban de ti y esto lo notabas a través de sus palabras o sus gestos. Te criticaban por tu aspecto físico o por tu comportamiento. Te comparaban con otras personas, especialmente con tus hermanos/as o con otras niñas/os.

Se creó en ti una sensación de culpa y de vergüenza que te ha llevado a sentirte indigna/o.

Mostrabas un comportamiento rebelde. Te metías en problemas haciendo cosas no permitidas. Generabas situaciones de forma inconsciente para que te regañaran y te compararan con otros niños/as que no se comportaban así.

Experimentaste humillaciones, comparaciones, fuiste ridiculizada/o por tu aspecto físico. Tuviste experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el abuso sexual.

Sufriste vergüenza por tus actitudes y comportamientos durante la infancia.

La relación con tu madre fue de mucho amor por eso tratabas de hacer todo lo posible para complacerla, para no avergonzarla, pero esto no siempre lo conseguías. A la vez puede que quisieras resolverle todos los problemas a tu madre.

En la herida del rechazo el niño o la niña suele tener una apariencia física delgada para que no le vean, para huir del mundo. Sin embargo, en la herida de humillación se da todo lo contrario. La apariencia física es de sobrepeso, de acumulación de grasa, porque necesita ocupar más espacio que los demás.

Considerabas que valías menos, que tenías algo malo, que eras una persona sucia o mala, por eso construiste un caparazón, aumentando así de peso.

Otra causa puede ser que haya secretos embarazosos en la familia y aunque sea algo secreto, es decir, que no los conozcas de forma consciente, de forma inconsciente los muestras a través de esta herida, es decir, te avergüenzas inconscientemente de los secretos familiares.

Eras un niño/a graciosa que le gusta hacer reír a los demás. Pero, si critican su sentido del humor también se siente humillada/o.

Para sobrellevar el dolor de esta herida te creaste el personaje del masoquista. Has tolerado dolor, humillación y no te has sentido merecedor/a. Aprendiste a castigarte porque te castigaron cuando eras pequeña/o.

Aprendiste a humillarte antes de que lo hicieran otras personas. Y por eso, buscas situaciones de humillación de forma inconsciente. Te castigas a ti misma/o creando situaciones humillantes.

Los demás te hacen daño pero aguantas este dolor. Haces como que no te importa pero en realidad es que tampoco sabes cómo salir.

Te pones en un lugar donde otras personas pueden utilizarte o aprovecharse de ti. Te pones en último lugar porque los demás siempre están para ti antes que tú y así refuerzas que eres una buena persona, una buena amiga/o, una buena pareja.

Esta herida afecta a tu relación contigo, es decir, no afecta a tu relación con otras personas. Si alguien hace un comentario desagradable sobre ti, sobre tu forma de vestir o sobre tu peso, no se lo tienes en cuenta. Al contrario puede que te burles de ti misma/o e incluso estés de acuerdo con el comentario.

Percibes que todo el mundo te rebaja, te avergüenza o te compara y llegas a convertirte en una persona sumisa en determinadas situaciones. Llegas incluso a sentir placer al sufrir. Ya que necesitas estar atado/a a otras personas y cargar con los problemas de los demás.

Te haces cargo de otras personas en exceso. Llegas a olvidarte de ti para ocuparte de los demás. En realidad, lo que te pasa es que sientes mucha culpa y por eso te sacrificas tanto por los demás. No te cuidas ya que los demás siempre son más importantes que tú.

Te quejas pero sigues con la misma conducta. Puedes llegar incluso a echarte la culpa para salvar a otras personas de una situación de conflicto.

Evitas expresar tus emociones porque estás pendiente de las emociones de los demás.

Te gustan las cosas bonitas pero crees no merecerlas. Por eso tiendes a negarte todo aquello que deseas y te culpas por sentir o por desear algo. Sin embargo, utilizas las compras y la comida para satisfacer tus deseos.

Deseas ser libre. Tu gran deseo es la libertad pero justamente es lo que más miedo te da, porque crees que en un estado de libertad puedes crear situaciones donde te ves más humillada/o. Quieres sentirte libre pero después cuando está sola/o compras demasiado, comes demasiado, bebes, deseas, gastas, trabajas demasiado, y después te avergüenzas de lo que has hecho. Y te dices cosas como soy gorda/o, soy floja/o, de cualquier manera tus pensamientos hacia ti son denigrantes.

Te encanta disfrutar de los placeres de la vida, del buen vino, la buena comida, el sexo, eres un/a sibarita de los sentidos pero después te recuerdas lo superficial que eres. Aunque disfrutas del sexo como no te gustas físicamente, esto puede llevarte a tener problemas en tu vida sexual, negándote el placer de forma inconsciente.

Sigues un patrón de autodesprecio. Primero te reprimes, esto aumenta tu deseo. Y cuando te lo das, sientes culpa.

La relación con tus padres suele ser muy complicada. Tratas de satisfacerles, pero en el fondo esto te hace sentir una gran carga y responsabilidad que no te corresponde.

La frase que te define podría ser: “Me haré daño yo, antes de que me lo hagas tú”

Pautas de comportamiento en tu relación de pareja

Si has sufrido la herida de HUMILLACIÓN seguirás alguna de estas 5 pautas de comportamiento cuando inicias o estás en una relación de pareja:

  1. Las necesidades de tu pareja son más importantes que las tuyas

Das la imagen de ser una persona independiente y odias que te controlen. Prefieres ser responsable de todo antes que depender de lo que haga tu pareja.

Para ser una buena pareja te ocupas de todo. Pones las necesidades de tu pareja por delante de las tus verdaderas necesidades. Dedicas mucho tiempo y esfuerzo para que la relación vaya bien, pero en realidad no te das cuenta de que lo haces para no tener tiempo para ti.

Este esfuerzo te genera cansancio físico y emocional, por eso te quejas de hacerlo todo y de que tu pareja no hace nada, sin darte cuenta de que eres tú misma/o quien se ha creado estas obligaciones.

Cuando le haces todo a tu pareja, sin darte cuenta te vas poniendo por encima de ella y le haces sentir que no podrá hacer nada sin ti. Y para aumentar esa humillación se lo cuentas a todo el mundo para que sepan lo que tú haces. No te das cuenta de que en vez de ponerte al servicio, estás cayendo en la servidumbre al hacerlo todo tú, y así es como te humillas a ti misma/o.

No le pides a tu pareja lo que necesitas por miedo a que te avergüence o se enfade contigo por tener esos deseos. Estás continuamente pendiente de cómo se siente tu pareja e ignoras los verdaderos deseos de tu corazón.

Como crees que eres muy útil con todo lo que haces, evitas pensar que te estás humillando. Gracias a ti, tu pareja vive estupendamente, eres la pareja ideal porque le facilitas su vida ocupándote de todo.

  1. Tratas de no decir nada que perjudique a tu pareja y justificas su comportamiento.

Piensas que eres poco o nada importante. Este pensamiento te lleva a ponerte por debajo de tu pareja.

Sientes culpa por lo que disgusta a tu pareja de ti e incluso eres capaz de cargar con la culpa de lo que hace o dice tu pareja. Te haces responsable de todo, por eso cuando algo sale mal, la culpa es tuya, por no haber prestado más atención, por no haber adivinado sus necesidades o deseos.

Todo es posible con tal de ser una buena persona y sobre todo una buena pareja.

  1. Te sientes desconectada/o de tu sexualidad y de tu placer.

Puedes sentirte desconectada/o de tu sexualidad por 2 motivos principales:

  • La educación que recibiste, sobre todo de tu madre.

En tu educación has recibido mensajes que relacionan la sexualidad con el pecado, con lo obsceno o te han dicho que es algo sucio, de lo que incluso es mejor no hablar. Es probable que en tu adolescencia controlases tu deseo sexual para no avergonzar a tu madre.

Puede que tus primeros encuentros amorosos no hayan sido experiencias placenteras, por lo que piensas que el sexo es algo desagradable.

Fantaseas con una vida sexual muy diferente a la que vives, pero no te atreves a reconocerle tus verdaderas necesidades sexuales a tu pareja. Esto te lleva a hacer cada vez menos el amor, ya que necesitas algo que tu pareja no puede darte y esperas a que lo adivine. Y al mismo tiempo, te encierras en ti y no te permites expresar lo que deseas de verdad.

Tienes fantasías sexuales de las que nunca hablarías con nadie, ni siquiera con tus amistades más íntimas por vergüenza.

  • Te avergüenzas de tu cuerpo físico

Reprimes tu deseo sexual y una de las forma de hacerlo es aumentando de peso porque así no te sientes atractiva/o para tu pareja.

Sientes vergüenza de tu cuerpo pero no haces nada para cambiarlo. Tienes dificultades con tu sexualidad debido a la vergüenza que sientes de mostrar un cuerpo que a ti te desagrada, porque no te parece sensual. Crees que si tuvieras mejor cuerpo disfrutarías más del sexo y del amor.

Sustituyes el placer sexual por el placer de comer. Después te sientes mal por ello y te culpas. Entras en un círculo de comida y culpa que en el fondo te lleva a privarte de sentir placer porque piensas que tú no lo mereces.

Tienes deseo y eres una persona muy sensual, pero a la vez sientes que no mereces experimentar ese placer y engordas autocastigándote.

  1. Limitas tu libertad por el bien de la relación.

Para ti lo más importante es sentirte libre y hacer lo que quieras cuando quieras. Que nadie te controle. Sin embargo, de forma inconsciente, te niegas la libertad sobre todo en la relación de pareja.

Una de los principios fundamentales de la libertad es poner tus necesidades por encima de todo. Esto es lo que más miedo te da, porque crees que no se puede ser libre en una relación de pareja. Ya que una buena pareja para ti, es quien lo hace todo por la otra persona. Y esto significa poner atención a las necesidades de tu pareja y olvidarte de ti. Por eso te las ingenias para no ser libre en tu pareja.

Si tu pareja te da libertad, no pasando tanto tiempo contigo, entonces tú buscas ocupaciones  o compromisos que hagan que tu pareja reclame tu atención y sin darte cuenta, generas conflictos entre vosotros porque te vas al otro extremo.

O te ocupas de tu pareja en exceso o te ocupas de otras personas también en exceso, la cuestión es no ocuparte de ti.

  1. Atraes a personas que te hacen sentir vergüenza o que se avergüenzan de ti.

Atraes personas con las que sientes que te faltan el respeto.

  • Puedes enamorarte de alguien que coquetea con otras personas sin ningún pudor delante de ti poniéndote en evidencia.
  • Puedes estar con una persona que bebe demasiado o grita o crea situaciones incómodas que te hacen sentir vergüenza.
  • Puedes estar con una pareja que no dice que estáis juntos porque le da vergüenza decir que está contigo.
  • Tu pareja puede decirte que te comportes o que hables de una determinada forma porque se avergüenza de lo que haces o dices.
  • También puede que sientas que tu pareja se avergüenza de tu aspecto físico.

¿Cómo cambiar este patrón de comportamiento y sanar tu herida de humillación desde el placer?

  1. Si las necesidades de tu pareja son más importantes que las tuyas

Una de las herramientas que se trabajan en Tantra es la NO DUALIDAD que sirve para mostrarte que en una pareja no hay partes separadas, sino que una pareja funciona como una unidad. En cada miembro de la pareja existen dos polaridades, una polaridad yang o masculina y una polaridad ying o femenina. Ninguna de las dos es más importante que la otra, ambas son igual de esenciales para el buen funcionamiento de la relación.

En ocasiones te relacionas con tu pareja desde la polaridad masculina, es decir, te encargas de hacer todo por el otro. Sin embargo, tu polaridad femenina, que es la parte con la que sientes, con la que te conectas con los verdaderos deseos de tu corazón, la reprimes o directamente la abandonas.

Esta polaridad ying es igual de importante que tu polaridad yang. Por eso es necesario dejar de hacer por el otro, como un acto de amor en sí mismo a ti y a tu pareja. De esta manera tus dos polaridades se equilibran.

Además, cuando estás más en una polaridad que en la otra, la relación también se desequilibra porque solo un miembro de la relación da y el otro recibe. Negándole por tanto, a tu pareja que pueda hacer algo por ti. Es una forma de castrar su energía dadora, su energía masculina.

En una relación de pareja sana es esencial que tus dos polaridades estén en equilibrio, al mismo tiempo que permites que las dos polaridades de tu pareja lo estén. Si solo das tú, tu pareja sentirá que nunca va a poder compensarte, por lo que se rinde, tira la toalla y ni siquiera lo intenta. Sin embargo, su necesidad de dar sigue presente por lo que simplemente en vez de darte a ti, se lo dará a otra persona, a su trabajo, a sus aficiones o a cualquier otra cosa en la que sienta que lo que tiene para dar es bien recibido.

  1. Si tratas de no decir nada que perjudique a tu pareja y justificas su comportamiento.

Con lo que haces te pones por encima, mientras que con lo que piensas te pones por debajo. Es importante que diferencies entre responsabilidad y culpa.

  • Cada persona es responsable de lo que dice y de lo que hace.
  • Mientras que la culpa es un concepto judeo cristiano que te limita por temor al castigo.

Te ha dolido tanto cuando te castigaban en el pasado, que crees que eres culpable de todo lo que haces e incluso de cómo tu pareja reacciona, cuando haces o dices algo. Sin embargo, la realidad es que tú eres responsable de tus actos y tu pareja es responsable de los suyos.

No obstante, lo que tú haces le sirve a tu pareja para crecer y lo que tu pareja hace te sirve a ti en tu evolución. Cuando eres capaz de verte como una maestra/o en tu relación, dejas de tener miedo a perjudicar a la otra persona.

Mostrarte tal y como eres te lleva a dos caminos, por un lado muestras tu vulnerabilidad y por otro lado, permites que tu pareja muestre la suya.

Si siempre estás midiendo tus palabras o tus actos, estás actuando desde un personaje y como reacción tu pareja se mostrará también desde su personaje. Creando de este modo un alto grado de insatisfacción para los dos y poco a poco iréis buscando a otras personas con las que verdaderamente podáis ser.

Si realmente quieres que la relación funcione es necesario que te muestres tal y como eres. Permitiendo así a tu pareja, no solo que te conozca en un mayor grado de intimidad, sino que además te elija por lo que eres. Mereces amar y ser amado/a tal y como eres.

  1. Si te sientes desconectada/o de tu sexualidad y de tu placer.

La educación sexual que recibiste puede que haya sido limitada, sin embargo, en este momento está a tu alcance información que puede dar luz a eso que ya sientes.

¿Cómo puede ser la sexualidad algo sucio o pecaminoso cuando es el germen de la vida?

Tú no estarías hoy aquí, si no fuese por un acto sexual entre tu padre y tu madre. Gracias a ese acto sagrado de amor, se produjo tu concepción. Por tanto, el acto sexual en sí mismo es un momento sagrado, generador de vida.

Además, en el momento de tu nacimiento fue la primera vez que penetraste una vagina, saliste del útero para entrar en la vagina de tu madre y de ahí cruzar la puerta de la vida. Es una experiencia tan sublime que algunas mujeres han llegado incluso a sentir éxtasis durante el nacimiento de su bebé.

Sin embargo, en nuestra religión se ha desvirtuado tanto el momento de la concepción como el momento del parto y esto lo vemos en la virginidad de María, con su inmaculada concepción, sin mácula, sin pecado y por supuesto, el parto ni se menciona.

Por otro lado, si en tu caso la desconexión de tu sexualidad no viene por creencias limitantes externas sino porque no aceptas tu cuerpo y te avergüenzas de él.

En este caso, es importante que comprendas que tu cuerpo es el hogar sagrado de tu alma, es el templo donde tu alma habita. Honrar tu cuerpo es dar gracias por la vida. Gracias a tu cuerpo puedes sentir con tus 5 sentidos. Puedes oler, ver, saborear, oír y tocar. Si no tuvieras cuerpo, esto no sería posible.

No importa lo grande que sea, ni la forma que tenga, si cumple los estándares de la moda o no, lo importante es que estás sana, que estás sano y por tanto, que puedes disfrutar de la vida. Tenemos cuerpo para disfrutar del placer de vivir. Si niegas tu placer, te estás negando a la vida.

Tu padre y tu madre te dieron la vida, y la mejor forma de reconocerlos, de honrar la vida que te viene de ellos, es disfrutándola plenamente. Esto significa disfrutando con todo tu ser, incluido tu maravilloso cuerpo, el templo de tu alma.

  1. Si limitas tu libertad por el bien de la relación.

En Tantra trabajamos el desapego y el apego. Igual de importante es saber apegarte desde el amor, como desapegarte desde el amor. Existen 2 formas básicas de apego, el apego sano y el no sano o dependiente.

Para que realmente haya intimidad en la relación de pareja es necesario que exista el apego sano, la común-unión de la pareja. Cuando ésta se da, la pareja se siente como una unidad, no hay separación entre ellos.

Y para que no te pierdas en las necesidades de la otra persona y dejes a un lado tus propias necesidades es fundamental que aprendas el desapego sano. La libertad de ser, sin sentirte encadenada/o, esposada/o a tu pareja.

  • Cuando el desapego ocurre desde el amor, no renuncias al otro, sino que te unes a tu esencia.
  • Cuando el apego ocurre desde el amor, te fundes en el otro para conectar conjuntamente con la esencia.

Son dos caminos para llegar al mismo sitio, por eso uno, no es mejor que el otro. Sino que ambos son necesarios para la verdadera conexión de almas, para que forméis una verdadera unión trascendental.

  1. Si atraes a personas que te hacen sentir vergüenza o que se avergüenzan de ti.

Cada persona que llega a ti es una oportunidad de autodescubrimiento. Cuando te encuentras con una persona que se avergüenza de ti o cuando sientes vergüenza por lo que hace o dice la otra persona, observa qué ocurre dentro de ti.

Existen 3 posibilidades:

  • La primera es que te esté mostrando una parte de ti de la que tú misma/o te avergüenzas.
  • La segunda opción es que te muestra lo que no te estás permitiendo hacer, es decir, esa persona dice o hace algo que tú no te permites por vergüenza.
  • Y la tercera es que te está enseñando algo con lo que tú no estás bien en tu vida.

Vive con ilusión cada nueva relación. Observa, descubre, indaga sobre ti, no desperdicies esta oportunidad. Cuanto más practiques, más fácil te será determinar en función de qué sientes esa atracción por esa persona.

Querer a alguien significa quererlo para ti. Amar a alguien significa amarlo para él o para ella. Querer es un acto egoísta. Amar es un acto desinteresado.

Poco a poco irás descubriendo que el hecho de que alguien se avergüence de ti no significa que no seas válida/o, sino que esta persona está mostrando su propia inseguridad.

Esto no siempre es evidente, sobre todo porque tu mente está todo el tiempo diciéndote que los demás te humillan, pero la realidad es que eres tú quien se siente humillada/o de forma inconsciente al atraer a personas que se avergüenzan de ti y de forma consciente al avergonzarte de otras personas sin darles la oportunidad de mostrarte quienes son de verdad.

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SANA TU HERIDA DE RECHAZO DESDE EL PLACER

Una de las heridas que te impiden disfrutar de tu vida y más concretamente disfrutar de una relación de pareja sana es la herida de RECHAZO.

Para saber si llevas la herida de RECHAZO en ti responde a estas preguntas, las primeras preguntas son para el caso de que no tengas pareja y las siguientes para el caso de que sí tengas pareja:

Si en este momento no tienes pareja:

  1. ¿Te sientes asfixiada/o en la relación de pareja y huyes del compromiso?
  2. ¿Si sientes que tu pareja te rechaza a nivel sexual, evitas el sexo?
  3. ¿En un grupo te metes en tu coraza, no dices nada, no opinas nada porque no vas a aportar nada?
  4. ¿Rechazas tu propio cuerpo y te preocupa lo que el otro va a pensar de ti?
  5. ¿Rechazas a tu progenitor del sexo opuesto y restringes o eliminas el contacto con el sexo opuesto?
  6. ¿Atraes parejas que te rechazan?

Si en este momento tienes pareja:

  1. ¿Sientes que no recibes de tu pareja la atención que necesitas?
  2. ¿Sientes rencor hacia tu pareja porque no te acepta como eres?
  3. ¿Sientes que tú tienes la culpa de que tu pareja te rechace?
  4. ¿Cuando tu pareja te eligió, no te lo podías creer?
  5. ¿Cuándo tu pareja no te elogia, te sientes rechazada/o?
  6. ¿Consideras que estás muy comprometida con tu pareja, pero no te sientes reconocida por ella?

Si has contestado positivamente a alguna de estas preguntas quédate a ver este vídeo hasta el final porque te voy a dar claves para sanar tu herida de RECHAZO desde el placer.

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Si al ver este vídeo sientes inspiración, no dudes en compartir la frase o aquello que te llame la atención. 

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Causas de tu herida de rechazo

Los padres enseñan a dar amor y a recibir amor.

Esta herida tiene que ver con el progenitor del mismo sexo, porque es quien te enseña la función de amarte a ti, mientras que el progenitor del sexo contrario te enseña a dejarte amar.

Voy a ponerte un ejemplo imagina la situación en la que tus padres se hayan separado y tú eres mujer. Como consecuencia de su ruptura dejaste de ver a tu padre, entonces llevas la herida de ABANDONO que puedes ver con más detalle en otro de mis vídeos. Y también como consecuencia de ese dolor que sintió tu madre, hay partes de ti que rechaza porque le recuerdan a tu padre, es entonces cuando llevas en ti la herida de RECHAZO. Por tanto, como ves son dos heridas que pueden ir juntas.

Sin embargo, tienes que tener en cuenta que cuando la herida de ABANDONO es más fuerte, tu necesidad en la relación de pareja será de UNIÓN, mientras que si la herida de RECHAZO es más fuerte, tu necesidad en la relación será de SEPARACIÓN.

No obstante, como con la herida de ABANDONO tienes miedo a ser abandonada/o reacciona con el pensamiento “Te abandono para que no me abandones”. Mientras que con la herida de RECHAZO tienes miedo a ser rechazado/a por lo que el pensamiento es “Me protejo para que no me rechaces”.

Con la herida de ABANDONO estás más disponible para las relaciones aunque no funcionan como a ti te gustaría. Con la herida de RECHAZO es más probable que hayas tenido pocas o ninguna relación significativa por tu miedo inconsciente al compromiso.

Otras causas por las que puedes llevar la herida de RECHAZO son:

  • Puede que tus padres no quisieran tener un bebé en aquel momento.
  • O que hubiesen preferido tener un bebé pero del sexo opuesto.
  • Si tus padres fueron muy sobreprotectores puede que te hicieran sentir que no eras suficiente, que no tenías las capacidades para valerte por ti misma/o.

Las personas que llevan la herida de RECHAZO suelen haber sido niñas/os con el cuerpo muy delgado ya que te contraes físicamente y también emocionalmente.

No quieres ocupar mucho espacio para que no te vean y así no tienes que estar huyendo continuamente.

Puedes tener tendencia a sufrir anorexia.

En cuanto al comportamiento puede que hayas sido una niña/o buena que no hacía ruido, porque intentabas pasar desapercibida/o.

No te dabas por tanto, derecho a ser tu misma/o.

Viviste tu infancia en un mundo imaginario porque la imaginación es un espacio seguro para ti.

  • Otra causa puede ser que tus padres se rechazaban a sí mismos, por su propia historia familiar, es decir, ellos también fueron rechazados por sus progenitores.
  • O bien simplemente, eran fríos y distantes, no supieron dar amor, ni recibir amor.
  • Puede que fuesen muy exigentes y solo remarcaban los fallos, los errores y no le daban importancia a tus cosas buenas porque solo veían las cosas que no estaban bien.
  • Si te hospitalizaron durante mucho tiempo, puede que cuando se iban a casa o a trabajar te sintieras rechazada/o porque no te llevaban.
  • Si escuchaste mensajes dolorosos como apártate, no vales nada, quítate de ahí, me molestas.

Cuando has vivido experiencias de rechazo en tu infancia, tendrás la tendencia a rechazarte a ti y a otras personas, incluida tu pareja.

También rechazarás experiencias placenteras y de éxito, por el profundo sentimiento de vacío interno que te causa tu herida y porque tienes la creencia errónea de ser “poco merecedor/a”.

Además, vas a tener la tendencia de culpar a los demás de que te rechacen sin darte cuenta de que eres tú quien se aísla de todos, creando de esta manera un círculo vicioso de rechazo del que no sabes salir.

Te cuesta por tanto, aceptarte tal y como eres, amarte y valorarte.

Pautas de comportamiento en tu relación de pareja

Si has sufrido la herida de RECHAZO seguirás alguna de estas 5 pautas de comportamiento cuando inicias o estás en una relación de pareja:

  1. Te alejas de una nueva pareja porque crees que no le vas a interesar

    Piensas que no tienes nada que ofrecer a una futura pareja así que es mejor no intentarlo. Eres muy perfeccionista. En la infancia aprendiste a sentirte valorada cuando obedecías y cumplías las normas por eso te exiges mucho a ti misma/o para ser perfecta/o y crees que nunca eres lo suficientemente buena/o en el amor.

    Esa es la razón por la que no te valoras y tiendes a anularte. Por eso te exiges la perfección, para considerarte así una persona válida para que alguien pueda enamorarse de ti.

    Y como tienes miedo de molestar con tus comentarios a esa persona que acabas de conocer y que te resulta atractiva, prefieres callarte y no decir nada antes que meter la pata y no parecer interesante. El caso es que por miedo a no parecer interesante, te vuelves invisible.

    Cuanto tu pareja te rechaza puedes llegar a justificarlo porque piensas que tú mismo no vales nada y te dices cosa del tipo “No me extraña que se fuera porque no tengo nada que pueda interesarle”.

    Te comparas con otras personas para demostrarte que no eres suficiente. Te sientes menos que el resto. Ya que siempre hay alguien que lo hace o lo dice mejor que tú. Estás a menudo comparándote con otras personas y te descubres con menos valía que los demás. Por eso te cuesta mucho creer que alguien se haya fijado en ti o que alguien se haya enamorado de ti.

    Ésta es la forma que tienes de sabotear tus propios éxitos porque no te sientes merecedor/a de ellos. Y te quejas de que nadie quiere estar a tu lado.

    1. Te sientes asfixiada/o en la relación de pareja.

    Es posible que recibieras una protección excesiva de tu madre o de tu padre. Esto te ha hecho sentir que te trataban así porque no confiaban en que fueses capaz de valerte por ti misma/o.

    Esta sobreprotección te agobiaba por eso ahora tienes la creencia de que recibir amor es agobiante, asfixiante y que te anula como persona. En el fondo de ti piensas que “Si te aman no puedes ser tu misma/o”.

    Por eso ahora, tiendes a no estar disponible, a no comprometerte en la relación de pareja porque tienes miedo a sentirte asfixiado. Huir te protege porque asocias sentirte amada/o a sentirte rechazada/o, anulada/o y no valorada/o por lo que realmente eres.

    Como temes sentirte así cuando estás en pareja y te agobia recibir tanta atención, tiendes a estar en soledad. Al mismo tiempo al aislarte sientes más la marginación y el rechazo. Es un círculo vicioso del que no puedes salir. Para evitar el rechazo te aíslas y al aislarte no te sientes valorada/o ni querida/o.

    1. Huyes de situaciones desagradables de la relación para evitar el sufrimiento.

    Tiendes a huir de las situaciones desagradables. Cuando tu pareja se enfada y levanta la voz, abandonas rápidamente la situación.

    Tiendes a abandonar las relaciones que inicias en cuanto hay un conflicto. Interpretas el conflicto como la forma que tiene tu pareja de rechazarte, de decirte que NO.

    Evitas crear relaciones sólidas de pareja porque en el fondo tienes miedo a sufrir y pesa en ti más el dolor que el amor que puedas llegar a sentir. Crees que las relaciones de pareja solo funcionan bien al principio pero en cuanto hay discusiones la felicidad se acaba y comienza el sufrimiento.

    1. Te obsesiona que tu pareja te acepte y te reconozca.

    Buscas el perfeccionismo y tratas de hacerlo todo lo mejor posible para que tu pareja no te rechace. Le dedicas a todo mucho tiempo y esfuerzo con el único objetivo de hacerlo perfecto. Para ti solo lo perfecto tiene valor y si tú no eres perfecta/o no lo tienes.

    Como siempre se puede hacer mejor, nunca alcanzas la perfección para ti, por lo que pides a tu pareja que te valore lo que tú no puedes valorarte. Si te sentiste rechazada/o en la infancia ahora exiges a tu pareja que te dé la protección y valoración que no te dieron. Cualquier crítica sobre lo que haces o lo que dices te afecta muchísimo y sientes que tu pareja no te quiere como necesitas.

    1. Atraes a personas no disponibles y rechazas a personas que se sienten atraídas por ti.

    Tienes tendencia a atraer a personas que no están disponibles, personas con pareja, que no quieren comprometerse en este momento, o cualquier otra situación que te muestre con claridad que no están abiertas a la relación de pareja.

    Incluso a veces has descubierto que no estaban disponibles para ti, pero más adelante sí lo han estado para otras personas. Esto te lleva a reforzar aún más la creencia de que hay algo malo en ti.

    Cuando conoces a alguien y sientes rechazo por esa persona, por su forma de actuar o de expresarse es porque la ves insuficiente, que no es perfecta, que le falta algo. Si esa persona se siente atraída por ti y te lo hace notar, el rechazo puede llegar a ser incluso mayor. Porque en ti está la creencia de cómo voy a estar con una persona así, con tantas cosas que me desagradan de ella o de él.

    Piensas que no hay nadie para ti, que solo quedan personas que no merecen la pena y que los o las mejores ya están cogidas.

¿Cómo cambiar este patrón de comportamiento y sanar tu herida de rechazo desde el placer?

  1. Te alejas de una nueva pareja porque crees que no le vas a interesar

Una de las herramientas que se trabajan en Tantra es la mirada amorosa que sirve para mostrarte tal y como eres. Consiste en aprender a estar con tu pareja en un nivel de intimidad profundo, mostrándole incluso tu herida de rechazo, abriéndote completamente a tu vulnerabilidad. Se trata de quedarte delante de la persona mirándola fijamente a los ojos. Los ojos son las ventanas del alma. Con esta práctica amorosa, penetras en el alma del otro y te dejas penetrar.

Esto para muchas personas que llevan la herida de RECHAZO puede ser muy impactante porque no pueden mantener la mirada, cierran los ojos o agachan la cabeza.

Sin embargo, cuanto más la practiques te irás dando cuenta de que ya no tienes que esconderte más, que ya no es necesario que huyas, que ya puedes mostrarte desde tu esencia y la vida se transforma completamente para ti.

  1. Te sientes asfixiada/o en la relación de pareja.

Es importante que te observes para identificar cuándo estás huyendo del compromiso, cómo te pones en modo no disponible. La mente tratará de sabotearte diciéndote cosas como estás mejor sola/o, lo único que quiere es cazarte, al final te va a rechazar y sufrirás. Pero, puedes aprender a poner la mente al servicio del amor.

No se trata de decir a todo que NO y tampoco a salir corriendo cuando hay más intimidad. Se trata de revisar lo que verdaderamente es un sí para ti y lo que es un no para ti. Para ello la mejor herramienta que tienes a tu alcance es la meditación.

En Tantra existen muchas formas de meditar, por ejemplo, cantando mantras, bailando o simplemente poniendo atención a tu respiración.

Cuando no sepas qué hacer con una situación que requiere mayor grado de intimidad o pienses que quizás estás huyendo, medita y con la meditación le darás la paz suficiente a tu mente para que ella sepa cómo expresar los verdaderos deseos de tu corazón desde el amor.

  1. Huyes de situaciones desagradables de la relación para evitar el sufrimiento.

Es importante que diferencies entre dolor y sufrimiento.

  • El dolor se siente en un momento determinado por una situación concreta.
  • Mientras que el sufrimiento sucede cuando alargas el dolor en el tiempo. Esto lo hace tu mente.

Tiendes a evitar el dolor porque sufriste mucho en el pasado, en tu infancia o con relaciones de pareja anteriores. Sin embargo, esto lo puedes sanar desde el placer. El dolor y el placer van de la mano, solo los separa un hilo muy delgado.

La mente trata de recordarte los momentos dolorosos y huyes para evitarlos. Sin embargo, también en el pasado hubo momentos placenteros. De hecho si no los hubiese habido no te hubiese dolido que acabase aquella relación, por ejemplo.

Pues bien si te ilusionas por volver a sentir momentos de gozo, de disfrute, de placer y dejas de pensar en cuánto durarán es el primer paso.

El segundo paso consiste en ser coherente. Si quieres que te acepten tal y como eres, esto significa que tú también tienes que aprender a aceptar a tu pareja tal y como es.

Si tú tienes derecho a decir NO, tu pareja también tiene derecho a decir NO cuando no esté de acuerdo con algo. Esto es lo que genera las discusiones o los conflictos. Sin embargo, en vez de huir te invito a quedarte y hablar sobre el tema. Negociar es la clave. Llegar a un punto intermedio en el que para ambas personas sea un SÍ.

En Tantra se practica la escucha silenciosa. Esto es escuchar a tu pareja sin esperar a responderle, solo escuchar su punto de vista. Después podrás expresarte tú y tu pareja no te interrumpirá. No se trata de convencer a nadie. Y después de esto, aunque no hayáis llegado a ningún acuerdo, practicad la recarga energética.

A veces las mentes no pueden llegar a acuerdos a los que el cuerpo sí llega. Cuando estés en una discusión no te separes, todo lo contrario, muy a tu pesar, quédate al lado de tu pareja. Energéticamente os equilibraréis y desde ahí podréis más tarde llegar a acuerdos satisfactorios para ambas partes.

  1. Te obsesiona que tu pareja te acepte y te reconozca.

La obsesión por alcanzar la perfección solo genera malestar porque es imposible lograrla. La mente siempre verá fallos y aspectos a mejorar.

En Tantra aprendes a ver la perfección en ti. Cuando eres consciente de tu divinidad, eres consciente de la perfección que hay en ti. Hasta que tú no te sientas un ser divino no podrás verte como el ser perfecto que eres. Y tampoco podrás ver la perfección en tu pareja. Porque solo un ser divino puede ver a otro ser divino.

Existen muchos rituales que te ayudarán a ver la divinidad en ti y en tu pareja. Cuando ves tu divinidad dejas de obsesionarte por lo que dices o por lo que haces y te das permiso a ser. Esto no es una frase más, es una experiencia en tu propio cuerpo.

  1. Atraes a personas no disponibles y rechazas a personas que se sienten atraídas por ti.

Cada persona que llega a ti es una oportunidad de autodescubrimiento. Cuando te encuentras con una persona no disponible o cuando sientes rechazo por alguien a quien sí atraes, observa qué ocurre dentro de ti. Existen 3 posibilidades:

  • La primera es que te esté mostrando una parte de ti que tú misma/o rechazas en ti.
  • La segunda opción es que te muestra lo que no te estás permitiendo hacer, es decir, esa persona dice o hace algo que tú no te permites, por tanto se despierta en ti la comparación.
  • Y la tercera es que te está enseñando algo con lo que tú no estás bien en tu vida.

Vive con ilusión cada nueva relación. Observa, descubre, indaga sobre ti, no desperdicies esta oportunidad. Cuanto más practiques más fácil te será determinar en función a qué sientes esa atracción por esa persona.

Querer a alguien significa quererlo para ti. Amar a alguien significa amarlo para él o para ella.

Querer es un acto egoísta. Amar es un acto desinteresado.

Poco a poco irás descubriendo que el hecho de que alguien no te elija no significa que no seas válida/o, sino que esta persona está mostrando que tú tampoco estás disponible.

Esto no siempre es evidente, sobre todo porque tu mente está todo el tiempo diciéndote que los demás te rechazan a ti, pero la realidad es que eres tú quien rechaza de forma inconsciente la relación de pareja al atraer personas no disponibles y de forma consciente al rechazar a personas sin darles la oportunidad de mostrarte quien son de verdad.

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SANA TU HERIDA DE ABANDONO DESDE EL PLACER

Una de las heridas que te impiden disfrutar de tu vida y más concretamente disfrutar de una relación de pareja sana es la herida de ABANDONO.

Para saber si llevas la herida de ABANDONO en ti responde a estas preguntas, las primeras preguntas son para el caso de que no tengas pareja y las siguientes para el caso de que sí tengas pareja:

Si en este momento no tienes pareja:

  1. ¿Continuamente buscas el amor pero cuando lo encuentras, huyes o lo saboteas?
  2. ¿En el pasado estuviste en una relación de dependencia y ahora te da miedo intimar por si vuelves a caer en lo mismo?
  3. ¿Conoces a alguien que no te gusta demasiado pero si se aleja, empiezas a querer que te elija?
  4. ¿A menudo piensas que no vas a encontrar a nadie?
  5. ¿Te da miedo quedarte solo/a para siempre?
  6. ¿Has probado con muchas personas pero ya estás harta/o por lo que prefieres dejar de buscar pareja?

Si en este momento tienes pareja:

  1. ¿Sientes que no recibes de tu pareja la atención que necesitas?
  2. ¿Sientes que tu pareja no te quiere lo suficiente?
  3. ¿Estás cansada/o de hacer un drama por cualquier discusión con tu pareja?
  4. ¿Te preguntas qué tienes tú de malo para que tu pareja no te quiera?
  5. ¿Dices SÍ a muchas cosas cuando en realidad quieres decir NO?
  6. No sabes si estás enamorada, lo único que tienes claro es que no quieres perderle/a.

Si has contestado positivamente a alguna de estas preguntas quédate a ver este vídeo hasta el final porque te voy a dar claves para sanar tu herida de abandono desde el placer.

Sana tu alma desde el placer y disfruta de la vida que mereces

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Causas de tu herida de abandono

La herida de ABANDONO normalmente se da en los primeros años de la vida. Es una de las heridas más profundas y dolorosas.

Puede ser debida a diferentes causas:

Por ejemplo, que tus padres te hayan abandonado. Si te dieron en adopción, o te dejaron al cuidado de otras personas, también puede que alguno de los dos o los dos muriesen, o que al terminar la relación entre ellos dejases de ver a uno, o que por trabajo dejaron de estar contigo o cualquier otra razón por la que puedes sentir la ausencia física de tu padre o de tu madre.

También puede ser que hayas sentido el abandono emocional, es decir, aunque estaban físicamente, no se hicieron cargo de tus emociones porque fueron unos padres fríos o distantes.

Pautas de comportamiento en tu relación de pareja

Si has sufrido la herida de ABANDONO seguirás estas 6 pautas de comportamiento cuando inicias o estás en una relación de pareja:

  1. Necesitas que tu pareja esté contigo continuamente

En cuanto conoces a alguien te enganchas emocionalmente. Desde el principio sabes que esa persona no te conviene, pero te autoengañas diciéndote que cambiará en el futuro por arte de magia.

Vives con la sensación de que la relación es muy frágil y que por cualquier cosa te va a dejar por eso necesitas que estéis juntos el mayor tiempo posible. Para estar con esa persona le dices a todo que SÍ y te cuesta poner límites por lo que cedes constantemente.

Te quedas con esa persona aun sabiendo que no te hace bien, ya que piensas que te va a dejar porque en el fondo sientes que no vales y que nunca vas a encontrar a nadie. La meta en tu relación es que te elija a ti y si eso es así, estará siempre contigo.

Entras en una danza donde no puedes ser tú.

  • Sientes que no vales lo suficiente
  • Haces todo lo posible por demostrarle que sí vales para que te elija
  • Consigues pasar tiempo con tu pareja
  • Te sientes mal porque no puedes ser tú
  • Vuelves a pensar que no vales lo suficiente y que te va a abandonar

Esta danza te lleva a tener cambios de humor extremos proyectando tu malestar en tu pareja de forma dramática.

Sufres una tristeza en lo más profundo de tu ser, sin saber muy bien por qué.

También puede que seas una persona independiente, ya que llevas mucho tiempo viviendo sola/o, pero cuando conoces a alguien tratas de mostrar que necesitas a la otra persona.

Piensas que si descubre que te vales por ti misma/o, no se ocupará de ti en el futuro.

En realidad lo que te cuentas es que nunca serás capaz de valerte por ti misma/o y que necesitas a alguien en quien apoyarte. De este modo validas que es bueno ser dependiente, porque así te aseguras de que alguien te cuide.

Crees que tu bienestar no depende de ti, sino que tu felicidad depende de cuánto se ocupe tu pareja de ti. Llegas incluso a aguantar lo inaguantable con tu pareja con tal de no estar sola/o.

  1. Provocas situaciones para llamar la atención.

Te amas tan poco que buscas continuamente pruebas de amor en tu pareja. Tienes ideas locas como “No valgo, por favor no me dejes”.

Esto te lleva a adoptar el papel de víctima de forma inconsciente, poniendo a tu pareja por encima y tú te pones por debajo. Puedes llegar a hacer cualquier cosa con tal de llamar su atención. Llegando incluso a provocar, de forma inconsciente, dramas o enfermedades para llamar la atención o para darle pena.

Crees que tu mala relación de pareja se debe a la otra persona porque no te hace caso, o también puede que creas que tu destino es que no te quieran o que tú tienes mala suerte. Te compadeces de ti y lloras por tu situación.

Crees que te cuesta mucho tomar decisiones y buscas continuamente el apoyo de tu pareja. Necesitas sentirte apoyada por tu pareja porque así sientes que te ama aunque es muy probable que después hagas otra cosa porque en el fondo lo que buscas es su atención, no su apoyo.

Eres capaz de hacerte pasar por tonta/o con tal de recibir ayuda, pero no porque no sepas o no puedas hacerlo, sino por tener su atención. O puede que te pases todo el día pidiendo perdón por ser como eres.

Cuando hay un conflicto y tu pareja se enfada y eleva la voz, lo normal es que te asustes y te paralices como una niña cuando le regañan. En muchas ocasiones tratas de terminar con la relación, aunque en el fondo es lo que más miedo te da, sin embargo, tensas la cuerda cada vez más y más, para que te muestre su amor.

En definitiva, te conviertes en la reina o en el rey del drama para llamar su atención.

  1. Cuidas para que te cuide.

Tienes facilidad para conectar con las emociones de otras personas y con tu pareja esta habilidad la utilizas para manipular la situación a tu favor.

Dar es lo tuyo pero siempre estás buscando que te compense y si no lo hace, te quejarás diciendo que tú siempre estás dando, mientras que tu pareja no te da lo que necesitas de ella.

Te vuelves una dador/a para hacer méritos para que no te dejen.

Piensas que te falta energía para hacer cosas por ti misma/o, por eso buscas que tu pareja te apoye y si no lo hace, renuncias porque lo que en el fondo buscas es que te cuide.

Cuantos más años van pasando, más necesidad sientes de envejecer al lado de alguien para que te cuide, por eso prefieres aguantar a su lado aunque no seas feliz antes de estar sola/o.

Puede que incluso estés ya buscando o tengas a otra persona para sustituir a tu pareja actual, porque crees que es probable que te cuide mejor.

  1. El sexo es una de tus armas favoritas para retener a tu pareja.

Cuanto más fuerte es el conflicto más pasión sexual habrá. Las discusiones os separan y crees que el sexo es la forma para volver a uniros. Sientes que eres importante en su vida cuando te desea. Piensas que si te desea mucho es que te quiere mucho.

El sexo es la forma de sentirte unida/o a tu pareja por eso tu líbido es mayor que la de tu pareja y habitualmente te quejas de que no son suficientes los encuentros que tenéis.

También puede ocurrir que no tengas deseo sexual y sin embargo, cedes a las necesidades de tu pareja porque crees que si te desea es una muestra de que eres importante para ella.

Otro caso puede ser que aun sabiendo que tu pareja tiene un amante, no digas nada para evitar ser abandonada/o, renunciando incluso al sexo.

  1. Atraes parejas una y otra vez que no te quieren como necesitas.

Si piensas en todas las parejas que has tenido, lo más probable es que o bien te abandonaron o bien hayas sido tú quien acabase con la relación, porque en el fondo pensabas que esa persona dejó de quererte antes y por eso tuviste que abandonarla.

Este tipo de personas aparecerán una y otra vez hasta que hayas sanado tu herida de abandono.

El personaje que creaste te ayuda a ocultar tu herida por eso cuando abandonas a tu pareja crees que la causa de tu dolor está en que ella no te quiere y esa es la razón por la que no te da la atención que necesitas.

De este modo volverás a repetir la historia en tu próxima relación de pareja una y otra vez.

  1. Decides no estar en pareja porque no hay nadie para ti.

Es probable que durante etapas largas de tu vida hayas renunciado a estar en pareja porque pienses que lo has intentado muchas veces y en vista de los resultados prefieres estar sola/o.

Sin embargo, en lo más profundo de tu ser quieres estar en pareja.

Para superar estas etapas sin pareja generas una vida muy agradable donde todo parece que está en calma, pero en el fondo la verdad es que tienes miedo a exponerte una vez más.

Porque si te expones a estar en pareja, puede que te deje y para ti es mejor la opción de renunciar a compartirte con otra persona, que sufrir cuando la relación acabe.

Te quedas atrapada/o en tu vida ideal, detrás de un muro infranqueable pensando que lo que tú quieres no es posible.

Tienes tanto miedo a que te abandonen que al final te metes en ti, te encierras.

Otra forma de validar la idea de que no hay nadie para ti es que lo intentas un poco, pero al final lo boicoteas.

Estás todo el día buscando el defecto que tiene que tener tu nueva pareja.

Estás esperando a que pase algo que te confirme que tienes razón y que confirma además que todo el mundo te abandona.

Inconscientemente antes de empezar algo ya te lo estás cargando.

Y vuelves a encerrarte en ti.

¿Cómo cambiar este patrón de comportamiento y sanar tu herida de abandono desde el placer?

  1. Necesitas que tu pareja esté contigo continuamente

Una de las herramientas que se trabajan en Tantra es el apego y el desapego sano.

Consiste en aprender a estar con tu pareja en un nivel de intimidad profundo, mostrándole incluso tu herida de abandono, abriéndote completamente a tu vulnerabilidad y a la vez aprender a desapegarte de ella, de tu pareja, con amor.

Desapegarte no es abandonar ni que te abandonen, es separarte para que esta separación  ayude a fomentar la verdadera unión de vuestras almas, sin tener que estar juntos continuamente.

Se trata de respetar los espacios privados de cada uno para volver después a compartiros desde la verdadera elección de vuestros corazones.

Ya no necesitas el personaje de dependiente para que quiera estar contigo ni tampoco necesitas ser independiente para desvincularte del dolor emocional, sino que aprenderás a estar en la interdependencia, es decir, a unirte desde el amor y a separarte desde el amor.

  1. Provocas situaciones para llamar la atención.

Es importante que te observes para identificar cuándo estás provocando situaciones con el único objetivo de llamar la atención de tu pareja.

La mente tratará de sabotearte diciéndote cosas como haz valer tus derechos, tú tienes razón, lucha por lo que consideras justo para ti.

Pero, puedes aprender a poner la mente al servicio del amor.

No se trata de decir a todo que sí y tampoco a montar un pollo cuando no te sales con la tuya.

Se trata de revisar lo que verdaderamente es un sí para ti y lo que es un no para ti.

Para ello la mejor herramienta que tienes a tu alcance es la meditación.

En Tantra existen muchas formas de meditar, por ejemplo, cantando mantras, bailando o simplemente poniendo atención a tu respiración.

Cuando no sepas qué hacer con una situación de conflicto o pienses que quizás es una llamada de atención, medita y con la meditación le darás la paz suficiente a tu mente para que ella sepa cómo expresar los verdaderos deseos de tu corazón desde el amor.

  1. Cuidas para que te cuide.

Según las Constelaciones Familiares el equilibrio en la pareja está en el dar y el recibir mutuo.

Una vez da uno y otra vez da otro y así la pareja poco a poco se va equilibrando.

Si consideras que das mucho, es momento de parar de dar.

No se trata de exigir o reclamar que tu pareja te dé más.

Cuando das y das a tu pareja, al final ésta cree que no podrá darte nunca todo lo que le has dado y como se siente incapaz, renuncia a dar.

Sin embargo, si dejas de dar, le das espacio para que comience a ofrecerte lo que sí puede darte.

Si aun así, tú necesitas dar, puedes poner el foco en otras personas que sí estén dispuestas a recibir y a darte a ti.

Hay muchas formas de dar y recibir amor y no solo tiene que venir de tu pareja.

También es muy importante reconocer cuando tu pareja te da.

Por ejemplo, dándole las gracias por esa palabra, por ese gesto o por cualquier cosa que estés recibiendo de ella.

Y por último, aprender a pedir.

Pedir no es reclamar o exigir.

Pedir es solicitar lo que tú necesitas por eso es fundamental que sepas realmente qué es lo que quieres y no esperar que tu pareja lo adivine por ti.

Si en algún momento realmente sientes enfado con tu pareja porque no te da lo que necesitas, aprende a transformar toda esa energía de rabia en algo valioso.

Exprésate con tu cuerpo, baila, muévete, saca toda tu rabia y cuando por fin consigas liberarte de ella, abre un espacio de intimidad que os conecte a un nivel superior, incluso sin palabras, desde el amor.

  1. El sexo es una de tus armas favoritas para retener a tu pareja.

Cuando te descubras utilizando el sexo para retener a tu pareja, cambia tu forma de hacer el amor.

Normalmente las parejas que tienen sexo después de una pelea suelen tener encuentros muy apasionados, debido a la sobrecarga energética que ha traído la discusión.

Si en vez de liberar toda esa energía con sexo rápido y de fricción, aprendes a conservarla para la verdadera unión de vuestras almas, la intimidad de vuestra relación de pareja será más profunda que nunca.

Para ello, practica la sexualidad consciente, disfruta de la mirada amorosa, de los besos interminables, de las caricias tiernas, despierta tus sentidos, juega, goza con la verdadera reconciliación, aquietando vuestros cuerpos para llevaros a un estado de unión trascendental.

  1. Atraes parejas una y otra vez que no te quieren como necesitas.

Cada persona que llegue a ti es una oportunidad de autodescubrimiento.

Vive con ilusión cada nueva relación.

Observa, descubre, indaga sobre ti, no desperdicies esta oportunidad.

Cuanto más practiques más fácil te será determinar en función a qué sientes esa atracción por esa persona.

Querer a alguien significa quererlo para ti.

Amar a alguien significa amarlo para él o para ella.

Querer es un acto egoísta.

Amar es un acto desinteresado.

Poco a poco irás descubriendo que dejar a una persona no es abandonarla, es permitir que siga su camino.

Es respetar su destino.

  1. Decides no estar en pareja porque no hay nadie para ti.

El mito del amor romántico dice que sólo alcanzarás la felicidad estando en pareja.

Pero esto no es así, para nada.

Puedes ser muy feliz en soledad con tu propia compañía.

Sin embargo, si dentro de ti anhelas estar en pareja, te invito a que salgas de tu zona de confort, sin miedo, con la ilusión de una niña/o que quiere descubrirse a sí mismo y ver de lo que es capaz.

Porque sí hay alguien para ti ahí fuera, lo único que pasa es que todavía no lo puedes ver, porque tus ojos miran desde el miedo, desde tu herida y necesitas aprender a mirar con amor, desde la sanación.

En cada persona hay un ser consciente y tú tienes la gran oportunidad de descubrirlo.

Por eso te invito a dejar de decir eso de no hay hombres buenos o todas las mujeres son malas o cosas por el estilo que solo minan tu capacidad de abrirte a amar y a ser amada/o.

Algunas recomendaciones

Para terminar quiero hacerte algunas recomendaciones:

Recuerda, solo quédate con quien te elija.

No te empeñes en que te elija.

Si no te elije, retírate, simplemente no es para ti.

Toma conciencia de que nadie puede abandonarte, solo se apartan de tu camino para que puedas crecer por ti misma/o.

En el fondo la única persona que puede abandonarte eres tú mismo/a cuando dejas de estar en conexión con los verdaderos deseos de tu corazón.

Enamórate, pierde la cabeza por alguien y si al final la relación no funciona, abrázate, cuídate, es solo parte de tu aprendizaje, no te desanimes y vuelve a intentarlo otra vez.

Quédate solo con quien estés bien, esto no significa que no habrá discrepancias, utiliza vuestras diferencias para sanar tus heridas, porque tu pareja te muestra lo que no puedes ver de ti.

Si tu pareja te maltrata, pregúntate, ¿de qué forma te maltratas tú?

Si tu pareja te ignora, pregúntate, ¿de qué forma te ignoras tú?

Si tu pareja te humilla, pregúntate, ¿de qué forma te humillas tú?

Y así con cada una de las dificultades que tengas con tu pareja.

Y después, busca la forma de dejar de maltratarte, ignorarte, humillarte o lo que sea.

Será entonces cuando la relación tomará fuerza o desparecerá por sí sola.

Lo que te aseguro es que cuando cambias tú, tu relación cambia.

Pero este cambio no es solo un cambio en tu mente, es un cambio en tu cuerpo, lo tienes que experimentar en todo tu ser.

Cuando transformas situaciones dolorosas a través del placer tu cuerpo se expande, te sientes con mayor vitalidad y con más ganas de disfrutar de todo lo que la vida tiene preparado para ti.

Si crees que no puedes hacer este proceso de transformación por ti misma/o, estaré encantada de acompañarte haciendo contigo un trabajo profundo y personal para sanar tu herida y dejar atrás al personaje que hasta ahora te ha estado cuidando como mejor ha podido, para que le des espacio a la persona consciente que hay en ti y que realmente quiere comprometerse consigo misma para estar en una relación sana de pareja.

Repítete este mantra “Merezco a alguien que me elija cada día”

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SANA TUS HERIDAS DE LA INFANCIA DESDE EL PLACER

Quiero hablarte de las 3 formas que a mí me ayudaron a sanar mis heridas de la infancia desde el placer.

Desde siempre has escuchado que la vida hay que ganársela, que sin esfuerzo no hay recompensa, que tienes que ceder para conseguir tus sueños, tanto en la relación de pareja, como en el trabajo, en la salud, la amistad o con tu propia familia.

Vivimos desde el esfuerzo y por tanto, si quieres sanar una herida del pasado, te tiene que costar, es decir, tienes que sentir dolor.

Muchas terapias se basan en esto.

Parece que cuanto más sufre la persona, cuanto más llora, cuánto peor lo pasa, más sanación ha conseguido.

Pero, ¿Te imaginas poder sanar disfrutando, gozando?

En definitiva, ¿te imaginas sanar sin dolor?

Te invito a que descubras conmigo QUE SANAR DESDE EL PLACER ES POSIBLE en este nuevo vídeo.

Sana tu alma desde el placer y disfruta de la vida que mereces

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Sanar tus heridas de la infancia desde el dolor

Déjame que te haga una pregunta, ¿realmente sientes que para alcanzar tus sueños, para vivir la vida que mereces es necesario que te esfuerces tanto, cuando lo que realmente deseas es dar y recibir Amor?

Porque, sí, la familia es importante, la salud es fundamental, los trabajos son necesarios, las parejas y las amistades llegan para quedarse más o menos tiempo, pero sin Amor sientes que nada de esto te llena en realidad.

Amar tu vida y amar a las personas con las que compartes tu vida es la clave.

Sin embargo, no siempre puedes y esto se debe a que hay heridas del pasado que bloquean tu capacidad de disfrutar tu vida.

Algunas de estas heridas son tan profundas que ni siquiera sabes que las tienes.

Por eso la mayoría de las terapias se basan en sacar a la luz ese trauma, ese dolor profundo para sanarlo.

Y este es un camino, que funciona, aunque en ocasiones pueda llevarte muchos años de terapia y durante ese tiempo quizás en algún momento te hayas preguntado, pero, ¿por qué tiene que ser tan doloroso?

A mí me pasó, por eso te entiendo perfectamente. Mi vida no ha sido mejor ni peor que la tuya. Cada persona viene a esta vida a aprender lo que necesita.

Pero, igual que se ha demostrado que los niños aprenden mejor a través del juego que haciendo deberes interminables o teniendo la amenaza constante del castigo.

En la sanación hay otra vías de éxito que hoy quiero compartir contigo.

¿Qué es la sanación?

Lo primero es entender que el cuerpo físico se cura, mientras que ES el alma quien se sana. Por tanto, no es lo mismo sanación que curación.

Curar una herida significa devolverla a su estado original. Sin embargo, sanar una herida es aceptar lo que sucedió en el pasado y tomar toda su fuerza para continuar en el presente y en el futuro.

Es cierto, que sanando las heridas del pasado en ocasiones se pueda conseguir que el alma vuelva a su estado original, es decir, a tu verdadera esencia, a tu ser espiritual.

Es entonces cuando te sientes uno con el Todo. Es ese estado de no mente, de no espacio, ni tiempo. Normalmente, ese estado llamado Mahamudra lo podrás alcanzar en momentos puntuales de tu vida. Solo las personas que alcanzan la iluminación viven en ese estado todo el tiempo.

No sé si quieres ser un iluminado o una iluminada o no. Pero, lo cierto es que de lo que sí estoy segura es que quieres tener una vida llena de paz, tranquilidad y amor.

Si eres una persona con ganas de disfrutar de una vida plena es probable que ya hayas ido a alguna sesión de terapia o que hayas participado en algún taller.

La sensación que tienes después de estos encuentros es de bienestar, pero no siempre esta sensación permanece en el tiempo. Y lo que es peor, a veces, estos encuentros han sido tan dolorosos que te piensas muy mucho si volver a participar o no. Solo cuando estás muy mal es cuando decides acudir, para ver si ese malestar se puede resolver.

Lo cierto es que la experiencia de bienestar no dura tanto como te gustaría.

El Cuerpo tiene memoria

En la mayoría de terapias se trata de entender desde la mente lo que sucedió y aceptarlo como parte de tu aprendizaje personal y evolutivo.

A muchas personas esto les cuesta muchísimo, entre otras cosas porque no siempre recuerdan lo que les sucedió. No lo recuerdan, no porque les falle la memoria, sino porque fue tan traumático que su cerebro bloqueo aquel acontecimiento, como forma de proteger a la persona de ese dolor.

Además, aunque seas capaz de recordar, son heridas que el tiempo por sí solo no sana. Porque el cuerpo tiene memoria.

Todos los acontecimientos dolorosos y/o traumáticos en tu vida siguen alojados en tu cuerpo. Por eso, en aquellas terapias en las que se incluye el cuerpo es más fácil sanar. Aunque no siempre es necesario recordar.

Te explico esto con más detalle.

Imagina una situación de tu infancia dolorosa para ti, en la que no pudiste expresar cómo te sentías o si lo expresaste no te sentiste escuchada o escuchado y mucho menos recibiste la comprensión que necesitabas en ese momento.

Esta emoción al no haber sido atendida por tu parte o por parte de las personas implicadas en la situación dolorosa, se ha quedado estancada, bloqueada en ti. Puede que tu mente la haya borrado, pero en tu cuerpo emocional está y por tanto, también en tu cuerpo físico.

En este punto necesito pararme un momento para explicarte cómo funcionan tus 5 cuerpos.

¿Cómo utilizar tus 5 cuerpos para sanar desde el placer?

Toda persona tiene 5 cuerpos:

  1. El cuerpo físico que es el que puedes tocar.
  2. El cuerpo mental que es con el que piensas y del que surgen tus ideas y donde acumulas todo tu conocimiento.
  3. El cuerpo emocional que es donde se producen tus emociones.
  4. El cuerpo energético que lo puedes sentir según tu nivel de vitalidad, cuando estás cansada o cuando estás muy activada o activado, es cuando más claramente se muestra.
  5. El cuerpo espiritual que es cuando te sientes conectada o conectado con algo más grande que tú.

Esto es un resumen muy breve.

Si quieres saber más sobre este tema te invito a ver el vídeo UTILIZA TUS 5 CUERPOS PARA AUMENTAR TU PLACER PINCHA AQUÍ>>

Cuando una emoción se queda bloqueada, porque no ha podido ser gestionada se aloja en tu cuerpo emocional, formando lo que se denomina el CUERPO DOLOR.

Si lleva mucho tiempo o la situación traumática es profunda, entonces puede llegar a causar dolencia en el cuerpo físico, llegando incluso a generar una enfermedad.

Con el cuerpo mental podemos llegar a comprender la situación, pero no conseguimos que se desbloquee totalmente.

Por eso, es necesario trabajar con el cuerpo físico.

Si además, actuamos sobre el cuerpo energético, tu propia energía te ayudará a disolver las emociones que están bloqueadas en tu cuerpo dolor.

Sana tus heridas de la infancia desde el placer

Al igual que el cuerpo tiene memoria de dolor, también tiene memoria de placer. Por eso es muy importante devolverle esta memoria al cuerpo.

Más del 90% de las personas con las que trabajo no solo ha olvidado la situación dolorosa, sino que tampoco pueden recordar momentos de gozo, de disfrute en ciertas épocas de su vida.

La mente funciona así. No borra una parte, sino que lo borra todo.

Piensa en una persona que tiene Alzheimer, se ha demostrado que su cerebro va olvidando porque hay una vida traumática que quiere olvidar, pero con este olvido de la situación o situaciones dolorosas, también se borran los momentos gozosos.

Hay terapeutas que ya están trabajando a través de la música, es decir, el sentido del oído para que estas personas vuelvan a recordar estados emocionales de alegría. Esto no les devuelve mentalmente el recuerdo, pero si lo hace a través de su cuerpo emocional, es decir, les devuelve el recuerdo de la alegría vivida y esto se ve además, en que la persona recupera su vitalidad, el cuerpo energético y mejora su salud, el cuerpo físico.

Por tanto, no siempre es necesario sanar desde el dolor. Existen prácticas milenarias que funcionan y en las que se actúa desde el placer. Utilizando la música, el movimiento del cuerpo, el despertar de los sentidos, la activación de la energía y todo esto desde el placer, desde el gozo y el disfrute.

Tu alma está sana cuando te sientes en armonía, en plenitud y en amor.

Después de muchas formaciones, talleres y terapias donde se profundizaba en mi propio dolor, me planté y dije, tiene que haber otra forma de sanar, y la encontré.

Voy a compartir contigo las 3 heridas que yo misma he sanado gracias al placer:

Herida de violencia durante la gestación

Mi primera experiencia de sanación desde el placer fue durante un masaje de chakras. La persona que me lo hizo no me conocía de nada y ni siquiera habíamos hablado del tema que se despertó durante el masaje.

Fue un masaje suave, relajante donde iba acariciando con amor y ternura cada uno de mis chakras. Era muy placentero. De repente se despertó una memoria de mi gestación y aunque en aquel momento no podía entender con la mente lo que pasaba, después sentí cómo la herida se había sanado en mí.

Durante mi gestación mi padre pegaba a mi madre y con esta experiencia pude sentir cómo fue para mí dentro de su útero. Fue algo increíble, liberador y por supuesto, sanador.

Herida de abuso infantil

Otra experiencia de sanación de una herida de abuso que sufrí en mi infancia se despertó gracias a un Masaje Tántrico que incluía el masaje de mis genitales.

Igualmente, el masaje fue muy placentero y al llegar a mi segundo chakra sentí como algo dentro de mí ardía, lo comenté con el masajista y éste me acarició con tanta suavidad y amor que el ardor desapareció en unos instantes.

Todo fue gozoso y placentero y con ello pude sentir la sanación profunda de mi herida de abuso infantil.

Herida de abuso infantil

La tercera experiencia de sanación a través del placer de una herida de mi infancia ocurrió durante una meditación en movimiento.

Movía el cuerpo rítmicamente siguiendo las indicaciones, bailaba y disfrutaba de la experiencia y súbitamente pude ver cuánto dolor había sentido durante 5 años de mi infancia, en los que tuve que llevar unos hierros ortopédicos en mis piernas, todas las noches para dormir.

Simplemente lo vi y lo liberé, agradecida por la experiencia continué bailando emocionada por todo el amor que sentía por mi niña interior.

Después de muchos años de formaciones y terapias basadas en el dolor no me fue posible sanar mis heridas de la infancia. Solo a través del placer he podido llegar a ellas y liberarlas de una forma amorosa.

Son procesos de sanación en los que cada persona los vive de una forma diferente, no obstante, las memorias de dolor se liberan desde el disfrute del cuerpo.

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Todas ellas son prácticas milenarias de Tantra y Sexualidad Consciente que sirven para la sanación.

Tantra es más que una técnica de sexualidad consciente, es un viaje profundo de autodescubrimiento y autotransformación. El secreto del Tantra es convertir aquello que te da placer de forma inconsciente, en una forma de sanación consciente. E incluso va más allá convirtiendo tu placer en tu camino espiritual.

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